(Nota: Esta última parte de la serie debió ser publicada en la edición no. 773, pero fue suspendida por la no grata presencia de la covid-19. No obstante, aquí la tienen).
¿Y el Movimiento Estudiantil qué?
El establecimiento del Centro Universitario Regional del Nordeste (CURNE) en San Francisco de Macorís facilitó que las organizaciones estudiantiles que solo operaban en el campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) de la ciudad capital, expandieran sus estructuras, su accionar y su contribución a la cultura, así como a la creación de conciencia político-social en la más importante región del país: el Norte o Cibao.
El movimiento estudiantil universitario no solo se expande, sino que también se fortalece. Las actividades docentes, culturales y sociales que de inmediato desarrolla el CURNE en la población de esta región, se vinculan y se complementan con las que impulsa el movimiento estudiantil a los fines de abrir nuevos y diversos canales de combate a la ignorancia.
Entre los primeros grupos estudiantiles que se asientan en el CURNE están FRAGUA, Frente Estudiantil Flavio Suero (FEFLAS), Frente Universitario Social Demócrata (FUSD), Fuerza Juvenil Dominicana (FJD) Y Juventud Comunista (JC). Además, surge la Asociación de Estudiantes del Centro a partir de las elecciones estudiantiles celebradas el 7 de octubre de 1970. Entre los primeros dirigentes estudiantiles que accionan en el CURNE se encuentran: Roberto Mieses Safadit, Ricardo Rojas Espejo, Manuel Almonte, Pablo Jiménez, Silvio Arzeno Regalado, Nelson Corona, Manuel Robles, Carlos Valerio (Caneney), Fernando Lemeaux, “Película”, “Josky”, entre otros.
No se podría negar que las organizaciones estudiantiles se constituyen en un valioso soporte para el CURNE desde su fundación. Además de la representación que estatutariamente le corresponde en los organismos de cogobierno equivalente a un 33% en relación al universo profesoral de la institución (hace más de 10 años se redujo a un 5%), desarrollan paralelamente sus actividades de orientación, educación, organización y movilización en respaldo a las demandas de la UASD que casi siempre estaban vinculadas con aumento presupuestal y la petición de respeto a la Academia por las constantes agresiones de que era víctima de las fuerzas represivas del gobierno de Balaguer, incluyendo por supuesto, la defensa del fuero universitario que en varias ocasiones fue violado de forma grosera y sangrienta.
También los grupos estudiantiles se expresan muy solidariamente como fuerzas auxiliares en los tediosos momentos de matriculación y reinscripción que llevaba a cabo el CURNE previo al inicio de cada semestre. Las agrupaciones estudiantiles disponían de mesas de trabajo para ayudar en la orientación y conducción a los jóvenes estudiantes, mayoría de los cuales arrastraba bastantes limitaciones en el conocimiento de los procesos que se desarrollaban para tales fines.
Además, las entidades estudiantiles cooperan con el Departamento de Bienestar Estudiantil en la selección de los estudiantes que por sus precarias condiciones económicas se merecían obtener una Beca de Estudio-Trabajo por parte de la UASD. Por lo que los dirigentes estudiantiles escoltan al personal del susodicho Departamento cuando visitaba los hogares de los estudiantes que habían solicitado adquirir ayudas.
Ubicar las direcciones de muchos estudiantes tanto en zonas rurales como en barrios marginados y populosos de la ciudad, fue muchas veces una odisea. En ocasiones (y no pocas) el personal de Bienestar Estudiantil (que procedía de la Sede Central) en la afanosa búsqueda de una dirección quería devolverse. Entonces los dirigentes estudiantiles que los acompañaba armado de vocación de servicios hacia la UASD y de fidelidad con el sector que representaban, mantenían el espíritu de persistir y finalmente encontrar la residencia de un humilde estudiante que con ansiedad esperaba alcanzar ese apreciable privilegio: la Beca.
Pero son también las organizaciones estudiantiles juntamente con la Asociación de Estudiantes del CURNE, quienes emprenden procesos de reclamos y lucha para lograr la ampliación de la oferta curricular del Centro, sus nuevas edificaciones y su nuevo estatus.
En pocas palabras, sin soslayar los invaluables aportes de otros segmentos de la familia curneana, los que hoy cosechan los frutos de la UASD Recinto-San Francisco de Macorís: estudiantes, profesores, empleados y comunidades del Nordeste, es de justeza histórica reconocer que, a pesar de sus errores y limitaciones ha sido el Movimiento Estudiantil la chispa y zapata primordiales en el alcance de tan notables conquistas.











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