Desde hace algunos días, circula por las redes una foto de Danilo Medina donde se observa ,sentado, encorvado, despeinado, viejo y cansado. Esa foto se puede cotejar con la imagen de la famosa pintura (NAPOLEÓN ABDICANDO) del pintor Francés Paul Delaroche, donde presenta a Napoleón Bonaparte,derrotado y extenuado,después de la batalla de Waterloo y ya camino a Santa Elena.
Es inaudito que un expresidente de trayectoria política tan admirable; alcanzando una popularidad de un 90 por ciento en tres años consecutivos por encima de 18 países hispanoamericano y un crecimiento económico que rondaba el 7 por ciento,hoy sea un forúnculo político ubicado a un metro de distancia del calabozo.
El otro, Jean Alan Rodríguez, un apuesto joven con apenas 46 años de edad, un currículum brillantísimo como abogado, varias maestrías en Europa, profesor universitario, políglota de cuatro idiomas, amplia experiencia de estado;hoy está en la carcel con la carga de un expediente de 294 páginas con multiplicidad de acusaciones pénales por robos.
Es apesadumbrado decir que dos dominicanos de la categoría de Danilo Medina y de Jean Alan Rodríguez, hayan tomado un camino garfio, pudiendo haber hecho grandes obras laudables para la nación.
El futuro de nuestro país sigue incierto. Gran parte de los nuevos funcionarios gubernamentales también siguen naturalizados con la usanza de la corrupción.
Al país le espera una gran batalla por delante porque seguirá dividido entre los dominicanos nobles y honrosos que desean un país con leyes y los viles e impúdicos que quieren que todo siga igual.











Discussion about this post