Al principio de la vacunación, muchos temíamos vacunarnos porque el bombardeo mediático nos puso a pensar que al vacunarnos podríamos engendrar orejas grandes como paquidermos, pies al revés como ciguapas, cuerpos peludos como primates o trepar por los techos como licósidos. Todo comenzó del terror por la difusión del temido chip que manipularía nuestro ADN y nuestro cerebro, en general.
Mucho ha tenido que ver con la difusión distorsionada del fanatismos religiosos y por celos egoístas, producto del arrinconamiento de científicos de alto prestigio que no pudieron formar parte de los proyectos mundiales de la vacunación, corroborado por otro lado por los datos insuficientes y pocos claros sobre la vacuna, aportados por los organismos internacionales a la población mundial y usado como caldo de cultivo para nutrir la desconfianza en los reaccios a vacunarse.
Estas teorías mitomaníacas sobre el fracaso de la vacuna han ido desapareciendo poco a poco, a medidas que millones de personas se han vacunados en el mundo y los seres humanos seguimos viviendo con la misma estructura física que el señor nos dispuso en él génesis.
Pero todavía falta ver otro pronóstico reciente, otro presagio mucho peor, difundido por los medios de comunicación: Resulta que dentro de dos o tres años después de vacunados comenzaremos a morir poco a poco.Moriremos como pulgas, garrapatas o cucarachas fumigadas.
Caerán muertos todos los ejércitos vacunados del mundo,los pilotos, los médicos y enfermeras,los maestros….
Cuando esto suceda, quisiera ver como se la arreglará los Estados Unidos para reponer la muerte de su ejército de dos millones ochocientos mil soldados o su medio millón de pilotos comerciales o su ochocientos mil médicos con su cuatro millones de enfermeras y un millón seiscientos mil maestros de primaria….
¡Válgame Dios que desastre!
Otro mito que la insensatez debe de revertir de nuestros pensamientos.











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