Como soñar no cuesta nada, comienzo a inducirme en el sueño de que una República Dominicana mejor, es posible.
Si, la reseña periodística de la edición 808 de este rotativo acerca del Inaipi, nos convoca a creer que las generaciones porvenir desde edades muy tiernas comenzarán a disfrutar de mejores condiciones para tener una vida de adultos más digna.
Inaipi es el Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia y realiza su misión a través de centros de atención (Caipi) que son las estancias infantiles donde las madres y padres de escasos recursos económicos llevan a sus hijos para que se los eduquen y alimenten, además de planearles actividades de socialización.
Todo se les brinda de forma gratuita mientras los progenitores de los niños cumplen sus jornadas de trabajo, pues el Inaipi es una institución estatal descentralizada, funcional y territorialmente, adscrita al Ministerio de Educación. Es decir, tiene su presupuesto y normas administrativas propias.
A través de los Caipi, que son los Centros de Atención Integral a la Primera Infancia, están llamados a forjarse las generaciones de ciudadanos con un nuevo perfil, personas con destrezas y habilidades, creativas, responsables, respetuosas y solidarias, con valores y principios que se les inculcan desde bien temprano de su vida.
La hipótesis que guía esta optimista reflexión tiene como punto de partida la realidad dominicana que se vive en estos momentos desbordada por la delincuencia, que es un fenómeno por ahora imparable, está construido y facturado por la antigua e histórica deuda social acumulada.
Como tesis nos atrevemos a plantear de que si el Estado Dominicano invierte en su pueblo, al cual se debe y está obligado a servir de forma integral, las generaciones porvenir disfrutarán de un mejor país porque desde el 2015 cuando surgió el Inaipi, se les está pavimentando su futuro.











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