Aquel día, ya al caer la tarde, por invitación de Adria Victoria llegamos a un restaurant cuyos dueños son españoles.
Adria Victoria pide que cambiemos el celular por unas fichas para un tipo de juego al cual no estoy acostumbrado.
“Ya comienza Adria con sus restricciones con el uso del celular, refunfuñé para mi”. Ese día estábamos en Manhattan
En ese momento recordé de cómo yo también fui restrictivo con Adria y Victor en el uso de la televisión. Admito que hoy Adria y Victor me superan como padres en cuanto a no negociar decisiones. Como criador yo fui dialógico, le explicaba el por qué de las cosas y siempre quedábamos de acuerdo
Pues bien aquella tarde, la niña Victoria de igual nombre que la abuela, cambió su celular por las fichas e iniciamos todos Javier y Adriano a jugar dirigidos por Adria Victoria. Nos resultó entretenido y el tiempo pasó rápido respecto a la entrega del servicio pedido.
La verdad es que con los celulares, tabletas y otros dispositivos con que se cuenta ahora, si no se usan estrategias, los niños, los adolescentes y hasta los más adultos estaríamos a voluntad de esos aparatos.
Es frecuente escuchar que aunque la familia esté físicamente cerca, cada miembro del grupo familiar con celular en manos está en comunicación con un amigo u otro familiar situados muy distantes entre sí. Es decir, se participa de una cercanía fría e inactiva entre el grupo familiar, pero cada quien simplifica distancia con audios, textos y multimedia hasta hacerse más presentes frente a otras personas.
Sé que Adria Victoria como madre está consciente y se esfuerza en evitar los daños que ocasiona el uso excesivo del celular en los niños; seguro administrará bien el tiempo de Victoria a la exposición de esos dispositivos mágicos con todas las ofertas de diversión que usted se pueda imaginar.(Adriano Cruz Marte)











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