El arroz ha sido nuestra alimentación básica por cientos de años, pero debemos tener cuidado porque ingerirlo diario y en grandes cantidades resulta dañino.
En un estudio realizado en la Universidad de Harvard (Massachusetts) se determinó que comer un plato de arroz blanco equivale a comer un puñado de azúcar refinada.Siendo así porque el arroz blanco tiene una carga de almidón de un 70 a un 80 por ciento, que al digerirse y pasar a la sangre se convierte en azúcar. Sabiéndose además, que tener una alta cantidad de azúcar permanentemente en la sangre favorece la formación de diabetes tipo 2.
En otro estudio, efectuado en la Universidad de Stanford (California) se definió que el azúcar era ocho veces más adictiva que la cocaina. Afirmándose que el azúcar cómo sucede con las drogas, estimula la liberación de una sustancia llamada dopamina en el cerebro, produciendo un descontrol y por ende adicción a los azúcares…De tal manera que personas acostumbradas a ingerir mucho arroz, el día que no lo hacen, sienten debilidad, vacío estomacal y dolor de cabeza, aunque hayan comido otros alimentos.
La permanencia del arroz como sustento básico en sociedades pobres, se debe a que el arroz es un alimento que combina casi con todo; carnes, pescados, huevos, hortalizas, verduras, caldos y su precio, resulta asequible. además al extraerse todas sus grasas en el refinado, no se pone rancio, de ahí su poder de largo tiempo de almacenamiento.
Por sus características nutritivas, el arroz más recomendado para comer es el arroz integral, ya que el arroz blanco en su refinado pierde un 30 por ciento de peso, el 80 por ciento de sus grasas y el 60 por ciento de sus minerales y práticamente todas sus vitaminas.
Muchos dominicanos al conocer bien el tema de su alto contenido de almidón, han reducido considerablemente el arroz de su dieta diaria.Los expertos indican que lo recomendable es comerlo dos veces por semana.Otros aconsejan comerlo frío como hacen los japoneses porque el almidón al digerirse se absorbe como fibra, disminuyendo el azúcar.
En fin, somos adictos al arroz y al igual que en otros vicios siempre nos apoyamos en el consuelo de tonto, afirmando que de algo tenemos que morir; no obstante, es oportuno y conveniente evitar que nuestro hijos nietos y sobrinos crezcan aceptando al arroz blanco como una dieta nutritiva, rica y saludable.











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