NUEVA YORK.- Sin lugar a dudas, mi actividad favorita del fin de semana es ir al mercado de granjeros de mi vecindario en Inwood en la ciudad de Nueva York.
El mercado de granjeros se ha convertido no sólo en el lugar donde voy a comprar frutas y vegetales de la temporada, sino también en un lugar de congregación comunitaria, donde tengo oportunidad de saludar a mis vecinos, donde mi hija de 8 años se encuentra con sus amiguitos del colegio, donde aprendo de quienes atienden los diversos puestos, cómo preparar los champiñones de la semana (los reyes ostra tienen sabor a pescado, así que van excelentes con pasta), cómo cocinar la anguila que trajo el pescadero (con ajo y salteados en la sartén), cómo conservar los vegetales para que me duren más (en el refrigerador o en la meseta), aprender de los beneficios de los diversos derivados de la miel disponibles en el puesto, etc.
Pero de todas las oportunidades que nuestro mercado de granjeros local nos ofrece, la que más disfruto es la de llevar el compostaje que he acumulado en la semana. Algunas veces mi esposo se queja de que tengo el congelador lleno de “basura”, sin embargo, a mí me da una gran satisfacción acumular los desechos orgánicos que generamos en nuestro hogar para llevarlos cada sábado al mercado donde hay un lugar de recolección de compostaje operado por la ciudad de Nueva York.

Acerca del compostaje
El compostaje tiene muchos beneficios, siendo el principal la disminución de la cantidad de basura que se lleva al vertedero (alrededor del 40% de la basura que generamos en nuestros hogares podría ser compostaje) y así reducimos los gases de metano generados por la descomposición de los desechos orgánicos que hacen tanto daño a nuestro planeta. Sin embargo, otro beneficio es que la calidad de la basura que acumulamos cambia totalmente, ya que esa basura que nos toca botar al vertedero no es hedionda, ni húmeda, sino que al quedar reducida practicamente a las envolturas de los alimentos y otros plásticos, es de lo más “limpia” ya que no va a llamar tantas moscas, cucarachas u otras pestes que regularmente rodean nuestros zafacones.
Mi sueño es que en nuestro San Francisco de Macorís algún día pudieramos replicar estos conceptos tanto del mercado de granjeros, como el del compostaje. El mercado de granjeros lo veo como una oportunidad de apoyar a nuestros agricultores locales, para que ellos puedan vender al detalle sus productos de manera digna y que haya una conexión más cercana entre nosotros como consumidores y nuestro entendimiento de dónde viene lo que consumimos (de acuerdo al Institutio Dominicano de Investigaciones Agropecuarias, la participación de la oferta nacional en el consumo de alimentos ha ido en constante descenso de un 64% a un 58% del 2012 al 2020).
Con respecto al compostaje, además de los beneficios mencionados arriba, entiendo que al hacerse disponible la oportunidad de recolección de desechos orgánicos para fines de compostaje, se ayudaría a crear conciencia de la importancia de cómo disponemos de nuestros desechos. Este es el mejor momento, ya que en enero de este año, los exitosos grupos empresariales de origen francomacorisano Rizek y Viamar anunciaron el inicio de la construcción de la planta de valorización de residuos sólidos más grande del Caribe, un proceso que tomará 5 años, pero que nos pone en una posición de gran ventaja para comenzar desde ya a hacer énfasis en la disposición de basura de manera adecuada e iniciar el proceso para que nuestra región pueda ser ejemplo en lo que se refiere al manejo de desechos sólidos y ayuda al medio ambiente.


Fuentes: Aumento de importación de alimentos. Tabla 16, página 36Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF)











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