La palabra humo es conocida por todos. Sabemos que es el resultado del fuego. Que puede significar peligro o auxilio. Por eso vemos que, en las películas, quienes están perdidos en una isla buscan materiales para encender una fogata para así pedir ayuda. Lo curioso del humo es que solo lo podemos ver, no podemos tocarlo, ni mucho menos quedarnos con él en las manos. En otras palabras, el humo es simplemente un signo que nosotros los seres humanos utilizamos a nuestro favor para conseguir algo, para comunicar una situación en particular.
Sin embargo, en la sociedad que vivimos se ha hecho famosa la expresión: “usted es un vendedor de humo”, la cual se refiere a estas personas que vemos en las redes sociales, en programas televisivos y en plataformas digitales en YouTube que se hacen famosas precisamente porque suelen motivar, animar, y mandar mensajes positivos a las personas que lo escuchan, poniéndolo todo muy fácil, cuando sabemos que en el fondo eso no es real. Por ejemplo ideas como: “aprende inglés en 6 meses”. “Hazte rico antes de los 50 años”. “Las cinco cosas que debes saber para ser feliz”. “Todo lo que tienes que saber para enamorar a una chica”.
Si nos damos cuenta, no es que esté mal la motivación, porque todos en algún momento la necesitamos, lo que queremos resaltar es que estas motivaciones no son reales, son puras aspiraciones momentáneas, que carecen de fundamentos, de raíces humanas y espirituales. Son emociones manipuladas por aquellos individuos que se les olvida que las pretensiones se construyen en la realidad, no en el aire con buenos deseos.
Los vendedores de humo hacen que todo sea llamativo, agradable y contagioso. Suelen aprovecharse de la distracción y la falta de objetivo de los seres humanos, especialmente de aquellos que están sin trabajo, de la joven que esta soltero, de quien se encuentra deprimido, para hacerse ricos y vivir el sueño deseado, con la ignorancia de los demás.
Si nos damos cuenta, el vendedor de humo todo lo pinta fabuloso, genial, sublime. Pareciera que la vida no es tan complicada como parece. Pero no nos dejemos engañar, porque solo dicen lo agradable y atractivo de la propuesta, escondiendo la parte difícil de ese “maravilloso mundo” que ofrecen. Solo basta hacernos una pregunta, ¿el que propone la vida fácil para ser rico, como alcanzó su riqueza?
En definitiva, la vida no es humo, es realidad que duele, que ensucia, y que da impotencia, pero que te hace humano, consciente y fuerte ante cualquier circunstancia donde nos toque vivir. Por eso, al final de la tarde, cuando se vayan las fuerzas por los años gastados, debemos recordar que el humo desaparecerá, y solo quedarán las cenizas y esa será nuestra realidad. Por tanto, hay que dejar la ingenuidad, la actitud infantil ante la existencia humana y reconocer justamente que lo fácil no existe, todo se logra con voluntad, sacrificio, disciplina y sobre todo, con la oportunidad construir nuestros valores y nuestra senda día a día.











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