La economía es aplaudida años tras años por su crecimiento macro; crece el sector construcción, crece el sector financiero, crecen los sectores de las comunicaciones, crece el sector salud privado, crece el sector farmacéutico, crecen las AFP, crecen las ARS, crece de muchas formas, claro en diversas proporciones, pero indiscutiblemente crecen, y esto se nos vende a la sociedad como ejemplo de economía más sana de toda la región de Latinoamérica y el caribe, ahora bien, analizando el fondo: ¿de dónde viene ese crecimiento, ese aplaudido bienestar, a costa de quien, o que será?
Nuestra sociedad, se enfrenta día a día a una cruda realidad, los precios de los productos, sobre todo los básicos, los de mayor necesidad, cada vez más caro, con un poder adquisitivo tan incierto como disminuido, esto sumado a la estaticidad, y a veces hasta diminución de sus ingresos.
Los gobiernos, y sus economistas, el partido y sus aliados en la mesa principal, saboreando el banquete del poder, en su rol justificativo de los factores que inciden en la economía nacional, tienen la lectura correcta, factores heredados, más los externos, imposibilitan cumplir con lo prometido, “gracias a la sensibilidad del Presidente, contamos con planes de asistencia social, dirigido a los sectores más vulnerables”, no por la vulnerabilidad claro, sino por la cantidad de votos que representan, y entonces se fortalece la famosa lucha contra la pobreza, que posiblemente ha construido innumerables millonarios entre quienes la dirigen, y para colmo, no han sacado un solo pobre de la pobreza.
Por otro lado, los partidos de la oposición con sus puntuales críticas, presentando la solución, solo ven ineptitud e insensibilidad de las presentes autoridades, sacando provecho de lecturas aritméticas, donde solo ahí, es el único lugar que el pasado aventaja el presente, y hasta el futuro. No existe en RD, un ángulo más claro para interpretar una situación social, con sus posibles soluciones, que un político fuera del poder. Estos al no tener la responsabilidad de decidir sobre lo mismo que critica; ni el agua, ni el cristal, alcanzan tal claridad meridiana.
El pueblo en el medio de este escenario, los músculos esternocleidomastoideos se fatigan, junto a la nuca, mirando de uno a otro lado, escuchando a uno y a otros decir la verdad, y en el centro, debajo de la cintura, al lado de la bragueta, hay dos bolsillos, que no logran dar respuestas a sus crecientes responsabilidades.
Hay una sola verdad, que yace en la indiferencia de quienes regulan la economía, independientemente de sus factores, y es que en nuestra amada Republica Dominicana, los precios de los productos, no guardan relación con el costo de producción, con una estructura de costos; y sus adyacentes que lo encarecen, como producto de un estado ineficiente, y poco garantista.
Crece la banca comercial, y lo entendemos perfectamente a la luz de nuestros reportes bancarios, con los constantes micro descuentos, imperceptibles e irreclamables, para no pecar de majaderos; cualquier mercancía la compramos fuera del país, y nos ahorramos un buen por ciento en nuestras compras, porque aquí todo es más caro, ya nuestra economía, a nivel de precios, es la más cara de la región.
El Gobierno por aduanas, conoce el precio del producto, y de las materia prima, y le aplica los aranceles aduanales, por lo que reflejan sus costos reales, y esos mismo productos son registrados luego en la comercialización de tiendas a un costo de más de un 700% por encima, sin ningún valor agregado, convirtiéndose en apadrinador de la especulación que estrangula al individuo, y robustece un conglomerado que solo se hace real a la luz de los indicadores, porque solo benefician a los sectores de poder, la clase dominante que no asume su responsabilidad social, enriqueciéndose desproporcionalmente y empobreciendo su entorno, que no hay forma más estúpida de ser rico, y el otro, aplaudiendo su manejo económico, el crecimiento que demuestra su proeza de gobernar, con una economía que crece, siendo este fenómeno el producto del peculado.
Mis alertas van enfocadas en que desde el gobierno, a través del Ministerio de Economía, Planificación, y desarrollo, consideren iniciar una gesta, analizando por reglones de productos, las estructuras de costos, cadenas de distribución, y adecuar nuestra economía, al status social característico de país en vía de desarrollo, sincerizando los precios a la luz de costos reales, y regulando el capital, que frene la voracidad del sector industrial, y el importador, garantizándole a los susodichos sectores, eficiencia en el cumplimiento de las responsabilidades inherentes del estado, (energía eléctrica estable, con precios justos, seguridad, revisión impositiva, eliminación de anticipos, y a veces la doble tributación, entre otros), gastos que encarecen la estructura de costos de producción, y que termina encareciendo el producto.
Considerando desde mi punto de vista, mediante análisis personal, que los renglones para priorizar son: farmacéutico, y comestibles.











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