De las trabas de mayor relevancia que podemos identificar en los países tercermundistas, sin excluir el nuestro República Dominicana, es que la mayoría de las decisiones se toman desde el poder político y los partidos políticos, que son los organismos de inscripción para llegar ahí, han dejado de ser esos laboratorios de inquietudes sociales donde se formulaban las respuestas a los males de la sociedad, dándole concepto social a cada resolución en las reuniones de cualquier organismo, por lo que al alcanzar la posición, tenían una idea clara de lo que había que hacer; hoy los partidos políticos son mecanismos de ascenso social, con la visión practica del sentido de la Oportunidad personal, como único objetivo de hacerse poderoso.
Identifico que la oposición política, como ejercicio pragmático, solo dice lo contrario de lo que hace el gobierno, y se montan en la cresta de la ola del disgusto popular, pero no están preparados para gobernar, y llegan a improvisar, orientado por el famoso libro “de lo que me parece” es lo correcto.
Todas las decisiones se toman desde el poder político (llámese congreso nacional y el poder ejecutivo) ambos deciden todo y cuanto; y ustedes se preguntarán, ¿la calidad de las decisiones, que las dan las competencias del conocimiento, para cuando serán tomadas en cuenta?
La escalada de violencia que vive nuestra nación, ante la mirada experta ausente en los espacios de toma de decisiones, por lo que las acciones encaminadas, si la evaluamos por los resultados, es equivocada, cada día, es más, nos centramos en cifras estadísticas, muy bien acomodadas por segmento, tendentes a lecturas favorables, con comparativos de épocas o países, dejando a un lado la cruda realidad, los crímenes aumentan en cantidad y en calidad.
La violencia es un fenómeno de la conducta humana individual y colectiva, ante esta realidad mi propuesta va orientada a la posición que hace años enarbolo; la creación de un conclave nacional de Psiquiatras, Psicólogos, Orientadores, y Sociólogos, para que sean ellos los que nos dirijan hasta romper este círculo de violencia que nos agobia.
Nuestra sociedad la construyeron violenta, una violencia heredada desde el ejercicio del poder ultra nacional, con las conquistas, la esclavitud, las invasiones, luego, las dictaduras, los caudillos y los regímenes político-económico promotores de desigualdades, ahí demanda de un estudio sociológico que nos permita la orientación económica, que disminuya la brecha y nos haga agentes de oportunidades.
La transculturación de la globalización nos ha impuesto patrones que deben ser descodificados, ahí se necesita también el psicólogo, y el sociólogo.
Un estudio sociológico, con abordaje profesional multidisciplinario, al pie de cada crimen, emana la suficiente información para establecer políticas públicas que impacten en el comportamiento social, pudiendo ser los profesionales de la conducta quienes digan a los comunicadores como comunicar la violencia sin promoverla, que fortalezcan en ámbito educativo para fomentar la educación en una sociedad eminentemente violenta de cómo cambiar esa realidad, que sean soporte a las autoridades competentes de cómo es la mejor manera de enfrentar la violencia, sin convertirse en agente multiplicadores de más violencia.
Se hace necesario que los políticos tomen vacaciones, pues bien demuestran la ignorancia sobre temas tan sensibles como lo es la violencia en todos sus aspectos, están carentes de competencias profesionales para un correcto abordaje, mucho menos están aptos o hábiles para la toma de decisiones de enfrentar este mal que como sociedad nos agobia, y no que yo lo digo, son los hechos que lo demuestran.











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