Ciertamente, la Constitución, al definirse, es la base legal suprema que guía a una nación toda. La Constitución es la Ley de Leyes, porque en ella deben estar asentado los principios fundamentales que rigen al conglomerado que ha decidido convivir unido bajo un Contrato Social…
No obstante, históricamente, la Constitución Dominicana ha servido y sirve como colchón base para mantener en la cúspide del poder a sectores minúsculos lo cual rompe con el Contrato Social que debiéramos tener.
Esa referida inclinación constitucional que favorece a poderosos e impide el avance de los desposeídos, es la que hace posible las desigualdad existente en el trato que se recibe como parte de la Sociedad Dominicana (lo que impide que seamos Ciudadanos…). Servicios sociales deficientes, inseguridad ciudadana, iniquidad, protección a las grande fortunas y un sálvese quien pueda para el resto; son los resultados de una Constitución amañada.
En su discurrir histórico, la Carta Magna Dominicana sólo ha representado el sentir de todos en el texto elaborado durante el gobierno del profesor Juan Bosch. No obstante, esa Constitución fue cercenada a los nueve (9) meses de existencia del referido gobierno, cuando sectores minoritarios, pero mayormente poderosos, se unieron a parte del sector militar local y al imperio estadounidense, dando un golpe de Estado que nos llevó como Nación a un enfrentamiento civil y luego a una lucha patria por nuestra mancillada soberanía.
Lo señalado hace que hoy sea un día para recordar que hay que seguir luchando por el establecimiento de una verdadera Constitución Dominicana, una que permita que todos los que deben honrarle sean objetos de garantías ciudadanas que le permitan una coexistencia social que sea amena. ¡Hoy es el día de la Constitución, sin dudas, pero de una Constitución que favorece al poder de unos pocos sobre la voluntad de las grandes mayorías! Ante esa ignominia, vale pues decir: ESA NO ES MI CONSTITUCIÓN. Al menos, eso piensa este servidor.











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