Varios niños jugaban en las calles de un pequeño pueblo, donde años antes había tenido lugar una guerra.
Estos (sin tener miedo de cosas peligrosas que bajo el suelo se ocultaban) corrían y saltaban llenos de felicidad.
De momento se escuchó una explosión ensordecedora y se estremeció la tierra, fruto de la detonación de una bomba que desde los tiempos de guerra había sido puesta en ese lugar.
Los gritos de los niños eran fuertes y desesperantes, pero el dolor de los padres, era peor porque fueron ellos quienes colocaron las minas que habían destruido los cuerpos frágiles de sus hijos.
En la vida, puede que hayas dicho cosas que reflejen el poder de una bomba y simulen sus efectos dañinos, si llegar a detonar.
Contar un secreto a alguien indiscreto o a alguien, quien en un momento si lo fue, podría poner en riesgo tu integridad, tu estabilidad emocional y la reputación no solo tuya, sino también, la de tus seres queridos.
Imagina que hoy haces algún comentario sobre un tema comprometedor.
En el futuro, si la o las personas delante de quienes hablaste, comentan aquello que dijiste, surtirá igual o peor efecto que en aquel momento.
Es deber de cada cual, pensar bien en lo que siembra, porque puede que nuestros seres queridos sean los que recojan los frutos, especialmente los hijos.
Igualmente hay que saber sobre cuáles hombros apoyarse en un momento de ira, depresión o alegría, porque tu mejor amigo o amiga también tendrá en el presente o en el futuro a alguien más por mejor amigo y hablarán de ti, pero no contigo.
No faltará la frase ¨fulano (a) me dijo¨
Se puede dar el caso en el que tu mejor amigo o amiga de hoy, mañana sea tu peor enemigo.
Una sola recomendación.
Evita ir por la vida haciendo y diciendo cosas que a corto o largo plazo te pongan en evidencia, explotando como minas de guerra que destruye al enemigo, al amigo e incluso a ti.











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