Recientemente se anunció la aprobación de un nuevo uniforme para los estudiantes del sector público de nuestro país. Dicha decisión tiene como justificación la solicitud de padres y estudiantes. Argumento que aprovechamos para recordar a esos papitos y mamitas tan preocupados, una decena de necesidades que deberían ser resueltas, antes de hablar de cambio de uniforme.
- Escuelas carentes de los principales servicios básicos (agua potable, energía eléctrica, infraestructura sanitaria…).
- Estudiantes privados de libros de textos acorde a la propuesta curricular vigente, en los distintos niveles y grados.
- Cuestionada calidad y valor nutritivo de la merienda y almuerzo escolar.
- Carencia de contenido en jordana escolar extendida.
- Falta de aulas para albergar la población en edad escolar.
- Escasez de mobiliario cónsono con la edad y particularidades del estudiantado.
- Ausencia de recursos de apoyo para el abordaje de los estudiantes con necesidades específicas de aprendizaje.
- Inseguridad escolar
- Acrecentamiento de ausentismos, deserción y repitencia escolar
- Insuficiencia de personal docente, administrativo y de apoyo en centros educativos.
Por consiguiente, hablar de un cambio de uniforme en lugar de abordar las necesidades, antes citadas y otras tantas que perturban la escuela dominicana, viene a acrecentar el malestar de cientos de estudiantes que deben recibir docencia en condiciones paupérrimas. Cabe señalar que esta realidad está a la vista de todos, empero, al parecer les concierta más invertir una millonada en la nueva indumentaria escolar.
Es por tanto, que apelamos a los padres y madres que gozan de tal distinción, por parte de las autoridades educativas, para que expongan las penurias de los estudiantes preuniversitarios, las cuales urgen y afectan más a sus hijos que el color e incomodidad del uniforme actual.











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