La fantasía de mantener el amor por la belleza de un tiempo artístico determinado, muchas veces nos implica para su infinidad, siendo desmentido luego por la modernidad del ciberespacio y por las facilidades, de poder viajar por el mundo.
Ocurre con los turistas que desde el año 1964, llegan a Moscú, preguntando por “El Café Pushkin“ mencionado en la nostálgica y bonita canción “Nathalie“, compuesta en aquel año. Pero resulta que el mencionado establecimiento nunca existió, fue ideado por el autor de la canción del compositor francés Pierre Delanoe (1918-2006) creándose 35 años después de la salida del famoso disco “El Café Pushkin“ para ilusion de los turistas que visitan a Moscú.
Del mismo modo, muchos autores creen que el gran músico austríaco Johann Strauss ( 1825-1899 ) estaba muy enamorado, embriagado o usó un exceso metafórico, cuando creó su gran composición “El Danubio Azul“. El río Danubio nunca fue azul, siempre ha sido un río turbio, color marrón oscuro.
Así también, por medio a los cómics o historietas tenemos la creencia que aquellos personajes feroces, rudos con hachas, espadas y escudos, llamados vikingos tenían cuernos. Los cuernos de los vikingos fue un invento de los intérpretes de la ópera “El ocaso de los Dioses“ del compositor alemán Richard Wagner (1813-1883).
Otra creación artística es el uso internacional del pantalón jeans con el que casi todos nos ataviamos. Esta prenda de vestir, nunca fue usada por vaqueros norteamericanos. Su origen fue en Francia en el año 1860, pasando luego a Estados Unidos.Todo comenzó en la década de los años treinta por un público apasionado por las películas de westerns, protagonizadas por Gary Cooper ( 1901-1961 ) John Wayne ( 1907-1979 ) y luego Marlon Brando (1924-2004).
Los dominicanos también creamos mitos artísticos. Por más de 8 lustros, fundamos la leyenda de que en los años treinta, nuestro cantante nacional, Eduardo Brito ( 1906-1946 ) fue aplaudido en el famoso teatro La Scala de Milán. Brito nunca cantó en “La Scala”. Fue creado por los fans dominicanos de la época, cautivados por la grandeza de la voz del barítono.
Este teatro, uno de los más importantes del mundo en esa etapa era designado para la grand ópera y no para compañía de zarzuela donde interpretaba Eduardo Brito, considerado este canto, un género chico, enfocado a un público humilde y no para una élite social como la sociedad milanés de entonces, donde nació el fascismo de Benito Mussolini ( 1883-1945 ) quien gobernaba a ltalia de forma totalitaria.











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