Las tres peregrinaciones del mundo católico más importantes son: el Camino a Jerusalén, el Camino al Vaticano en Roma y el Camino de Santiago.
El Camino de Santiago, es el peregrinaje que se realiza con la finalidad de llegar a la tumba del apóstol Santiago, localizada en Santiago de Compostela en España, ciudad declarada por la Unesco, patrimonio de la humanidad desde 1985.
Cuenta la leyenda que Herodes mandó a decapitar al apóstol Santiago, ya fenecido, los apóstoles trasladaron su cuerpo en una barca sin timón y guiado por Dios, llegó hasta la costa de Galicia.
Con los años y la aparición de los restos del apóstol, se levantó en Galicia un pequeño templo y a su alrededor se desarrolló una villa con el nombre de Santiago y con el tiempo la iglesia se convirtió en una ruta de peregrinación católica, creciendo alrededor del camino, templos, hospitales y albergues para acoger a los peregrinos que llegaban de lugares remotos a pies y a caballos para honrar los restos del amado apóstol de Jesús.
Todo fue un inicio de devoción y espiritualidad cristiana pero con los años el Camino de Santiago fue cambiando y hoy, personas de distintas idiosincrasias, realizan la peregrinación, existiendo centenares de agencias especializadas en organizar el camino desde cualquier parte del mundo con fines comerciales.
Muchos, realizan el camino como fuente cultural, para conocer pueblos y su gastronomía, otros para estar en contacto con la naturaleza por la belleza de los paisajes que se pueden percibir, también se hace por deporte y para conocer personas de otros mundos y algunos por pasión amorosa en busca de su media naranja.
Según la oficina central de la catedral de Santiago de Compostela, cada día se registra la llegada de 3 a 4 mil peregrinos de todo el mundo.
El camino se puede comenzar desde muchos lugares pero según datos oficiales, los tres sitios más populares para salir son: el municipio de Sarria en la región de Galicia, Saint Jean Pied de Pork (pueblo de Francia en la frontera con España) y Oporto (Portugal).
El camino está lleno de mitos y simbologías. La simbología más importante para el peregrino es la concha de LA VIEIRA, un molusco comestible, oriundo de Galicia que según la leyenda, su concha era el envase natural divino que se podía recoger en el camino para beber agua de los ríos y manantiales.
El camino está perfectamente señalizado con mojones de hormigón de aproximadamente dos metros de altura con una flecha amarilla y el dibujo de una concha de vieira para evitar desvíos. Se camina por aceras de carreteras, campos agrícolas, bosques y pueblos, abarrotados de bares, restaurantes, hoteles y albergues, donde puedes parar, descansar, dormir y degustar la insuperable gastronomía gallega.
Es normal, encontrarse en el camino con personas de cualquier país del mundo donde el saludo obligado es decir : ¡Hola, buen camino!

El mínimo de distancia que se debe caminar hacia la meta es de cien kilómetros, disponiendo de una libreta, parecida a un pasaporte, con apertura de acordeón de 16 páginas, que se debe sellar por el camino en lugares autorizados, para recibir al final del camino, la entrega de una certificación parecida a un diploma y firmada por el decano de la catedral, denominada “ La compostela, “que acredita la conformidad de haber caminado los kilómetros mínimos requeridos.
Así terminamos el pasado mes de agosto con la añorada ilusión de tener la bella experiencia del Camino de Santiago, caminando 115 kilómetros en seis días, desde el municipio de Sarria, hasta la catedral de Santiago de Compostela con la aprobación certificada de «La compostela».
¡Hola, buen camino!











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