Por José Aramis
En las dos últimas huelgas realizadas en esta ciudad, los representantes del gobierno han optado por un cambio de método para encarar las demandas populares. Cambiaron la concertación por la represión en las dos últimas jornadas reivindicativas y no escuchamos los habituales llamados al diálogo por parte de los oficialistas, todo lo contrario, escuchamos al representante de la provincia Duarte en la cámara alta referirse a los convocantes a las protestas con términos peyorativos propios de un pensamiento difuso, de igual modo la representante del poder Ejecutivo balbuceando por boca de ganso la retórica de lo mucho que han hecho en 3 años sin poder ocultar que sólo pueden presentar, la terminación del puente de Ugamba y tres esquinas de la Quebrada grande, obra ésta que igual que el Hospital Regional y el acueducto Municipal, fueron incluidas en el pliego reivindicativo de la coordinadora de lucha popular en 1989 y ni los que estaban ni los que están han podido cumplir decenas de promesas y acuerdos, lo que pone de manifiesto la ineptitud de quienes nos han dirigido.
¿Por qué las autoridades cambiaron el método de la concertación por la represión?, porque perdieron la credibilidad en la ciudadanía, porque el pueblo francomacorisano ha sido testigo de todas las violaciones de los acuerdos entre las entidades sociales y éstas.
Por tal razón, han hecho una declaración de guerra a las entidades contestatarias en la nueva estrategia contra los grupos comunitarios, los oficialistas han decidido campañas de descrédito contra los principales dirigentes, procurando la muerte moral de los mismos, también han enviado emisarios a ofrecerles prebendas y la segunda fase de esta estrategia es la represión, en la que se incluye la infiltración que hace tres años lo denunciamos.
La visita del ministro de interior y Policía CHU Vásquez, a esta ciudad el día antes de la huelga vino a validar la decisión de reprimir la protesta que ya había sido tomada por la cúpula del PRM en esta ciudad, con la incondicionalidad del general Natera. Ante las últimas dos derrotas asestadas al gobierno de parte del movimiento popular con la paralización de la economía, a pesar de la alianza perversa del gobierno con la cúpula del empresariado, los comerciantes y los medios de comunicación, con raras excepciones, no lograron quebrar la voluntad de la población.
Las autoridades están actuando con ignorancia sobre la historia de San Francisco. Este es un pueblo que cuando lo reprimen se crece y es capaz de llegar a la inmolación, por eso las autoridades en las dos últimas protestas usaron todos los recursos que el Estado pone a su disposición, desde la grosera militarización, los apresamientos y la vigilancia con servicios de Drones a las viviendas de dirigentes.
Todo el movimiento social y de izquierda, debemos responder al desafío del gobierno con la unidad y la lucha de masa.
La lucha debe ser incesante, como incesante es el abandono y el sufrimiento de la mayoría de nuestra población.











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