El año pasado visité una pequeña empresa de servicios de la República Dominicana que con mucho esfuerzo y trabajo había sido fundada por una persona emprendedora y que, con el tiempo, se ha mantenido compitiendo con muchas deficiencias en el mercado.
Viendo su empresa me llamó mucho la atención la mala organización y la falta de comunicación que existía entre cada uno de los empleados que trabajan para ese pequeño negocio. Interesado en que ese negocio cambiara, solicité una cita con el propietario para darle algunas quejas y sugerencias de algunas cosas que entendía debían de mejorar.
Luego de esperar un tiempo y de insistir logré reunirme con el propietario de ese pequeño negocio. Sus primeras palabras fueron: tengo mucho trabajo y no tengo tanto tiempo para escucharlo, así que dígame rápido. Iniciada la conversación pasaron más de dos horas y no terminaba aquella reunión porque el propietario de ese pequeño negocio se mostraba cada vez más interesado y animado con las preguntas que le hacía.
Las preguntas que le hice fueron muy simples y directas: cuáles son sus objetivos, cada que tiempo hacen reuniones, cuál es la estrategia del negocio, tienen por escrito las políticas de la empresa, cada empleado conoce sus funciones y responsabilidades, tienen un plan de negocio, tienen un presupuesto, conoce su punto de equilibrio, cuál es su margen de beneficio y que tan rentable es su negocio.
El mayor problema de los pequeños negocios, es que los propietarios no sacan el tiempo para hacer su planificación, una empresa que no sepa lo que quiere lograr en el futuro será una empresa frustrada y por ende nunca podrá crecer al ritmo esperado.
Los problemas de los pequeños negocios inician con la informalidad, ellos creen que solamente las grandes empresas pueden hacer su trabajo con mucha formalidad. La diferencia es marcada por las personas que dirigen esas grandes empresas y por la formalidad y profesionalidad con la que asumen sus responsabilidades.
Quién dijo que un pequeño negocio no puede hacer una reunión con toda la formalidad y protocolo de lugar. Qué le impide hacer una minuta, revisar los acuerdos y planificar un plan de acción para el bienestar de la empresa. Me sorprende como algunos pequeños negocios no tienen la misión, visión y valores, si no saben lo que quieren es muy probable que nunca lo logren.
Ser pequeño no le impide hacer una planificación, romper con la informalidad, organizarse cada día mejor, implementar nuevas y mejores estrategias. A muchos no le gusta cambiar, si usted implementa con franqueza, determinación y honestidad diciéndole a su equipo de trabajo hacia donde van, cuáles son los objetivos, logrará el consenso del 90% de la gente y ellos lo intentarán y lo harán funcionar. Las empresas exitosas tienen una estrategia clara, coherente, comprometedora, sus empleados y directivos se dedican por completo y no permiten desviarse de ella.
El autor es asesor de la empresa de consultoría y capacitación REPSAP International, SRL. 809-583-7254, Santiago y todo el Cibao. www.repsapinternational.com, repsapinternational@gmail.com