El sacerdote Rafael Delgado Suriel, ( P. Chelo), párroco de la iglesia San Antonio de Padua, calificó de “fresco” el revuelo generado tras la difusión imprecisa de información relacionada con osamentas que permanecían en el sótano del templo San Antonio de Padua desde hace más de 40 años.
Este jueves, los restos fueron sepultados con una ceremonia cristiana, cumpliendo los ritos correspondientes y el debido respeto a la dignidad humana.
Según explicó el sacerdote, las osamentas eran utilizadas en el pasado por estudiantes de anatomía, una práctica común en otras épocas, lo que explica su permanencia en la parroquia durante décadas.
Asimismo, aclaró que el procedimiento contó con la autorización del ayuntamiento de Tenares.
En medio de la controversia, es preciso destacar que los periodistas actuaron conforme a su rol, acudiendo a la fuente en busca de respuestas.
Al momento de su llegada, el padre Chelo se encontraba oficiando misa, por lo que los comunicadores esperaron frente a la iglesia hasta poder obtener una versión oficial de los hechos.
No obstante, este episodio deja una reflexión necesaria: una información oportuna, ofrecida por los canales institucionales correspondientes, habría evitado el ruido generado.
La ausencia de una comunicación previa y clara por parte de la iglesia abrió espacio a interpretaciones y especulaciones que luego alimentaron el debate público.
El hecho pone sobre la mesa una verdad incuestionable: comunicar a tiempo también es un acto de responsabilidad social. Cuando las instituciones callan, la incertidumbre habla. Y cuando el periodismo pregunta, no provoca caos; cumple con su deber.
Hoy, más allá del revuelo, Tenares fue testigo de un acto de cierre y respeto, y también de una lección sobre la importancia de informar con claridad, veracidad y oportunidad.











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