República Dominicana. – La enfermedad inflamatoria intestinal (EII), un conjunto de afecciones crónicas que provocan inflamación persistente del tracto digestivo, requiere un diagnóstico clínico exhaustivo y, en determinados casos, tratamiento quirúrgico para prevenir complicaciones graves, explicó la Dra. Kellie Mathis, cirujana colorrectal de Mayo Clinic.
La especialista precisó que la EII engloba principalmente dos patologías: la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Aunque ambas comparten síntomas como dolor abdominal, diarrea persistente, sangrado rectal y fatiga extrema, su comportamiento clínico y las zonas del sistema digestivo que afectan difieren significativamente.
“La colitis ulcerosa suele limitarse al colon y al recto, donde produce llagas o úlceras. En cambio, la enfermedad de Crohn afecta con mayor frecuencia el intestino delgado y puede comprometer capas más profundas del tracto digestivo, además de asociarse con pérdida de peso”, indicó la Dra. Mathis.
Diagnóstico integral
El diagnóstico de la EII no se basa en una sola prueba, sino en una combinación de estudios clínicos y procedimientos especializados. Entre ellos se incluyen análisis de sangre para detectar inflamación, anemia o infección; pruebas de heces para descartar agentes infecciosos y medir marcadores inflamatorios; y procedimientos endoscópicos como la colonoscopia o la sigmoidoscopia flexible.
En casos donde los síntomas sugieren compromiso del tracto gastrointestinal superior o del intestino delgado, pueden realizarse endoscopia digestiva alta, cápsula endoscópica o enteroscopia asistida por balón.
La biopsia —una muestra de tejido tomada durante la endoscopia— es fundamental para confirmar el diagnóstico y diferenciar la EII de otras causas de inflamación intestinal.
Tratamiento médico y opciones quirúrgicas
Según la especialista, la mayoría de los pacientes inicia tratamiento con medicamentos antiinflamatorios, inmunosupresores o terapias biológicas dirigidas a componentes específicos del sistema inmunitario. Sin embargo, cuando la enfermedad no responde a la medicación o aparecen complicaciones, la cirugía puede convertirse en una alternativa necesaria.
En el caso de la colitis ulcerosa, el procedimiento más común es la colectomía, que implica la extirpación del colon y el recto. Posteriormente, puede crearse una bolsa interna conectada al ano para permitir la evacuación sin necesidad de dispositivos externos. Si esto no es posible, se realiza una ileostomía permanente.
Para la enfermedad de Crohn, hasta dos tercios de los pacientes requerirán al menos una intervención quirúrgica en el transcurso de su vida. El objetivo es retirar la porción dañada del intestino y conservar la mayor cantidad posible de tejido sano. Estas cirugías también pueden indicarse ante complicaciones como fístulas, obstrucciones o perforaciones.
Decisiones individualizadas
La Dra. Mathis subrayó que la decisión de operar debe tomarse de forma conjunta entre el paciente, el gastroenterólogo y el cirujano, considerando la gravedad y localización de la enfermedad, la respuesta a tratamientos previos, el estado nutricional y la calidad de vida.
En situaciones de emergencia, como perforaciones intestinales o hemorragias severas, la intervención debe realizarse de inmediato. No obstante, en la mayoría de los casos existe margen para planificar cuidadosamente el procedimiento.
“Si usted se enfrenta a una cirugía por EII, debe saber que no está solo y que existen opciones. El objetivo es mejorar la calidad de vida, reducir síntomas y prevenir complicaciones”, afirmó la especialista, al recomendar la atención en centros con experiencia multidisciplinaria en el manejo de estas patologías.
Sobre Mayo Clinic
Mayo Clinic es una organización sin fines de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación médica, reconocida internacionalmente por su enfoque colaborativo y centrado en el paciente.











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