República Dominicana. — A medida que los tratamientos contra el cáncer logran mayores tasas de supervivencia y periodos prolongados de remisión, la protección del corazón se ha convertido en una prioridad médica. Así lo advierte el doctor Joerg Herrmann, fundador y director de la Clínica de Cardio-Oncología de Mayo Clinic en Minnesota, quien explica que la relación entre el cáncer y las enfermedades cardiovasculares va más allá de los efectos secundarios de la quimioterapia o la radioterapia.
El especialista subraya que hoy se comprende mejor cómo ambas condiciones comparten factores de riesgo y pueden influirse mutuamente. En ese contexto, identifica tres aspectos clave que la población debe conocer para reducir riesgos y mejorar su calidad de vida.
Una red de factores de riesgo compartidos
El cáncer y las enfermedades cardiovasculares comparten múltiples factores de riesgo vinculados al estilo de vida. “La llamamos la red de factores de riesgo”, explica el doctor Herrmann. “Algunos de los mismos factores pueden predisponer a los pacientes tanto al cáncer como a las enfermedades del corazón”.
El tabaquismo es uno de los ejemplos más claros: incrementa el riesgo de cáncer de pulmón y otros tipos de tumores, al tiempo que eleva la probabilidad de enfermedad coronaria, infarto de miocardio y enfermedad arterial periférica.
A esto se suman el sobrepeso, el consumo excesivo de alcohol, el colesterol elevado —que puede agravarse con ciertos tratamientos oncológicos—, el sedentarismo y la falta de sueño. Mantener una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras y realizar actividad física regular no solo disminuye el riesgo de daño cardíaco durante el tratamiento contra el cáncer, sino que también reduce la posibilidad de recurrencia y mejora los resultados cardiovasculares.
“Cuantos más componentes de un estilo de vida saludable se cumplan, mejor será la proyección de salud tanto para el corazón como para el cáncer”, enfatiza el especialista.
Una relación que funciona en ambos sentidos
Los hallazgos científicos recientes han confirmado que la relación entre cáncer y enfermedades cardiovasculares es bidireccional. No solo algunas terapias oncológicas pueden afectar el corazón, sino que el propio cáncer puede influir en el sistema cardiovascular, incluso antes de iniciar tratamiento.
Asimismo, pacientes con insuficiencia cardíaca u otras enfermedades cardiovasculares presentan mayor riesgo de desarrollar cáncer. Este vínculo ha impulsado el crecimiento de la cardio-oncología, disciplina que integra ambas especialidades para ofrecer una atención más segura y personalizada.
Estrategias para reducir el daño cardíaco
El riesgo de afectación cardíaca depende, en gran medida, del tipo de tratamiento y de la forma en que se administra. Según el doctor Herrmann, existen medidas concretas que los equipos médicos pueden aplicar para proteger el corazón, entre ellas:
- Uso de terapias dirigidas o de haz de protones para minimizar el daño al tejido sano.
- Escalonamiento de determinados fármacos de quimioterapia para permitir la recuperación cardíaca entre ciclos.
- Administración de medicamentos cardioprotectores durante la quimioterapia.
- Técnicas especiales en radioterapia, como el posicionamiento corporal y la contención de la respiración, para aumentar la distancia entre el tumor y el corazón.
“Estos esfuerzos de protección han avanzado notablemente tanto en adultos como en niños con cáncer”, sostiene el especialista.
Inteligencia artificial y monitoreo inteligente
Entre las líneas de investigación más prometedoras figura el uso de inteligencia artificial (IA) y dispositivos portátiles para detectar de forma temprana posibles daños cardíacos. Estudios recientes han demostrado que la aplicación de IA a un electrocardiograma puede ayudar a identificar deterioros en la función cardíaca antes de que aparezcan síntomas clínicos.
El equipo del doctor Herrmann trabaja en el desarrollo de herramientas predictivas que permitan determinar, antes de iniciar la terapia oncológica, qué pacientes presentan mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares. Esto facilitaría una toma de decisiones compartida entre el paciente y el equipo médico.
Además, se investigan terapias para reparar el daño cardíaco inducido por la quimioterapia y estrategias de vigilancia más eficientes y costo-efectivas. Dado que algunos sobrevivientes mantienen un mayor riesgo cardiovascular de por vida, el uso de dispositivos portátiles capaces de alertar sobre anomalías podría convertirse en una solución práctica para el seguimiento continuo.
“La cardio-oncología ha avanzado enormemente. Hoy comprendemos mucho mejor cómo gestionar el riesgo cardíaco asociado a las terapias contra el cáncer”, concluye el doctor Herrmann. “Los pacientes se encuentran en una situación mucho mejor que hace apenas diez años”.
Sobre Mayo Clinic
Mayo Clinic es una organización sin fines de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación médica. Su misión es ofrecer atención especializada, compasiva y basada en evidencia a pacientes de todo el mundo.











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