Airado señor valiente,
que destruyes sin razón
alientos débiles de un mañana.
Fortaleza que ordena a una
esperanza cansada, herida,
pero no silenciada.
El cáuce se viste cuando
la pertenencia es recordada,
el orden natural exalta
el valor humano.
Valiente señor, has de ser
noble
abraza a los débiles porque
ellos son un espejo frágil
a nuestra vera.











Discussion about this post