Hoy cumplo 65 años.
Y lejos de sentir tristeza por el paso del tiempo, me siento profundamente agradecida, viva, ilusionada y llena de proyectos. Hoy quiero escribirle especialmente a todas esas mujeres que han creído o les han hecho creer que después de cierta edad la vida se acaba, los sueños se apagan y solo quedan dolores, rutina, cansancio y resignación.
No.
Eso no tiene por qué ser verdad.
Nos enseñaron que después de los 40 empieza el descenso, que después de los 50 llegan las pérdidas y que después de los 60 solo queda esperar. Pero hoy, a mis 65 años, puedo decir con certeza que la vida también puede florecer en esta etapa con una fuerza maravillosa.
Hoy me siento iniciando nuevamente.
Estoy construyendo proyectos, dando talleres, impartiendo clases, trabajando en mi consultorio, soñando, aprendiendo y creando como si todavía tuviera veinte años en el alma. Porque la verdadera edad no está en el cuerpo ,está en la actitud con la que decides vivir.
Sigo haciendo ejercicio, viajando, compartiendo con amigos, disfrutando los pequeños momentos y agradeciendo profundamente todo lo vivido. Y quizás ahí está una de las claves más importantes: aprender a agradecer cada día.
Porque quien vive agradecido, vive abierto a seguir recibiendo cosas buenas.
Hoy me identifico mucho con dos canciones. Una de ellas es “Haciendo un inventario”, de Fausto Rey. Y sí, cuando hago inventario de mi vida, me siento satisfecha. No porque todo haya sido perfecto, sino porque he vivido intensamente, he amado, he aprendido y he sabido levantarme muchas veces.
Y también me acompaña “A mi manera”. Porque así he vivido: a mi manera. Tomando decisiones, equivocándome, reinventándome y atreviéndome siempre a volver a empezar.
Quiero decirle a cada mujer que me lea hoy:
Tu vida no termina con la edad.
Termina cuando dejas de ilusionarte, de soñar, de moverte, de agradecer y de creer en ti.
La juventud más importante no es la del rostro. Es la del espíritu.
Hoy tengo 65 razones para celebrar.
65 razones para seguir viviendo con pasión.65 razones para agradecer.
Y sobre todo, 65 razones para seguir comenzando.
Porque mientras haya vida, siempre habrá nuevas oportunidades para reinventarnos, amar, crecer y ser felices











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