La democracia universitaria habló con absoluta claridad. No dejó espacio para dudas ni interpretaciones ambiguas. El voto de profesores, empleados y estudiantes expresó una decisión contundente: era momento de producir un cambio profundo en la conducción del Recinto UASD San Francisco de Macorís.
La elección de la maestra Rosa Francia Burgos como directora, la victoria de Rosa Urania y el triunfo del maestro Víctor Saldaña en la segunda vuelta electoral no constituyen simples resultados aislados. Juntos representan una victoria histórica que completa una tripleta de liderazgo llamada a transformar el presente y el futuro de la academia estatal en la región Nordeste.
Los procesos electorales no solo eligen autoridades; también evalúan gestiones. Y cuando la comunidad universitaria decide renovar casi por completo su dirección, está enviando un mensaje político e institucional imposible de ignorar. El resultado constituye una expresión democrática que refleja el deseo de abrir una nueva etapa, dejando atrás una administración que, a juicio de amplios sectores universitarios, no logró responder a las expectativas de crecimiento, liderazgo y desarrollo que demandaba el recinto.
La gestión encabezada por el profesor Roberto Marte concluye en medio de cuestionamientos sobre la falta de dinamismo institucional, la escasa capacidad de concertación y la ausencia de un proyecto capaz de impulsar el verdadero fortalecimiento académico de la UASD en San Francisco de Macorís. El propio veredicto de las urnas constituye la mayor evidencia del deseo de renovación manifestado por la comunidad universitaria.
Hoy la historia coloca sobre los hombros de la maestra Rosa Francia Burgos una enorme responsabilidad, pero también una extraordinaria oportunidad.
Estoy convencido de que, bajo su liderazgo, el Recinto UASD San Francisco iniciará una administración caracterizada por la apertura, la institucionalidad, el diálogo permanente y la visión de futuro. Conozco su capacidad de trabajo, su vocación de servicio y su compromiso con la educación superior, cualidades que me permiten confiar en que su gestión marcará un antes y un después en la historia reciente de nuestra universidad.
Más que un cambio de autoridades, el recinto necesita un verdadero relanzamiento institucional. Un relanzamiento que coloque nuevamente al docente en el centro del desarrollo académico; que dignifique al personal administrativo; que convierta al estudiante en el principal beneficiario de las políticas universitarias; que fortalezca la investigación, la extensión, la innovación y la vinculación con la sociedad.
Tengo la firme convicción de que ese proceso será posible bajo la sombrilla y el liderazgo de la maestra Rosa Francia Burgos, acompañada por Rosa Urania y Víctor Saldaña, conformando un equipo comprometido con devolverle a la universidad el prestigio, la eficiencia administrativa y la cercanía con todos los sectores universitarios.
La UASD no pertenece a un grupo político ni a una corriente electoral. Pertenece al pueblo dominicano. Por eso, quienes hoy han recibido el respaldo mayoritario tienen el deber moral de gobernar para todos, incluso para quienes no compartieron su propuesta. La grandeza de una administración no se mide por la victoria obtenida en las urnas, sino por la capacidad de construir consensos y generar resultados.
Soy de los que creen que el Recinto UASD San Francisco tiene todo el potencial para convertirse en un referente nacional de excelencia académica. Posee el talento humano, la tradición histórica y el compromiso social necesarios para lograrlo. Lo único que necesitaba era una dirección capaz de interpretar ese sentimiento colectivo y convertirlo en acciones concretas.
Las elecciones quedaron atrás. Ahora comienza el tiempo del trabajo, de las realizaciones y del cumplimiento de los compromisos asumidos. La comunidad universitaria estará observando con esperanza, pero también con sentido crítico, porque el cambio no puede quedarse en un discurso de campaña: debe convertirse en una realidad palpable para los docentes, los estudiantes, los empleados y para toda la sociedad nordestana.
Confío en que la administración encabezada por la maestra Rosa Francia Burgos representará ese esperado renacer institucional. Estoy convencido de que la UASD Recinto San Francisco vivirá un relanzamiento auténtico, serio y trascendental; una etapa en la que volverán a prevalecer la excelencia académica, la transparencia administrativa, el respeto institucional y el compromiso con la formación de profesionales al servicio del desarrollo nacional.
La comunidad universitaria ya cumplió con su responsabilidad al elegir. Ahora corresponde a sus nuevas autoridades demostrar, con hechos y no solo con palabras, que el cambio que prometieron será el legado que dejarán para las presentes y futuras generaciones.











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