En la terrible era de Rafael Leónidas Trujillo, por espacio de más de 30 años, el pueblo dominicano solo contaba con un partido, cuyas directrices la imponía el tirano y sus más allegados colaboradores.
Con la caída de la tiranía trujillista en el 1961 y los cambios políticos y sociales que originó la Revolución Constitucionalista del 24 de abril de 1965, se abrieron las puertas para la llegada del PRD desde la Habana, Cuba y llovió el surgimiento de partidos y agrupaciones políticas.
Al día de hoy son cientos los partidos y agrupaciones reconocidos por la Junta Central Electoral, cuyos máximos dirigentes se alimentan de los recursos económicos que reciben del Estado, dinero sacado de las costillas de quienes honramos el pago de los impuestos.
Cuando se endurecen los reclamos para que el Estado Dominicano deje de financiar con millones y millones de pesos a los partidos y partiditos, vuelve a hacerse visible dos nuevos proyectos políticos, que aúpan el cuestionado personaje Santiago Matías, alias Alofoke y la agrupación izquierdista La Fuerza de la Revolución, que lanzó el Partido del Poder Popular.
Si es por la millonada que reciben los partidos, es la mejor industria en el país, quizás con más trascendencia que la Industria del Turismo y la Industria de las Drogas. Nos unimos a quienes plantean eliminar el financiamiento de los partidos y que esos millones se destinen a la construcción de escuelas y hospitales en el territorio nacional.











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