A Juan Bosch se le atribuye haber dicho que “cuando de aquél y de este lado de la frontera, sus habitantes tengan casa, libros, médicinas, ropa, alimentos en abundancia; cuando seamos todos, haitianos y dominicanos, ricos y cultos y sanos, no habrá pugnas entre los hijos Duarte y de Toussaint Louverture”.
Esta afirmación de Juan Bosch no toma en cuenta que la independencia de Haítí de Francia no fue un acontecimiento político, de forma espontánea los haitianos produjeron un sacudimiento contra la esclavitud. Para entonces los lideres de Haiti sólo se enfocaron en sacudirse del yugo francés. Esa es la razón por la cual esa nación todavía no logra organizarse y vive en condiciones de tribus.
Si Haití hubiera nacido como un proyecto político su capacidad de negociación y maniobras con los franceses cuando lo forzaron a pagarle 150 millones de francos por los daños que le infringíó en la rebelión contra el régimen de esclavitud. De esa incapacidad de negociar surgió la decisión de los haitianos de imponerles mayores tributos a los habitantes de la parte este (hoy dominicanos) quienes con Juan Pablo Duarte a la cabeza se organizaron para expulsarlos.
Desde siempre y por siempre República Dominicana y Haití son alas de un mismo pájaro, es decir, lo que ocurre en Haití repercute en RD. Lamentablemente aquella nación, con hábitos y prácticas tribales, es la compañera de viaje de este país que, a sabiendas de esta realidad, ya hay organizaciones y personas particulares que han tomado la iniciativa de enseñar creole que es el dialecto de los haitianos.
Si damos una mirada a la presente situación de Haití tenemos que concluir en que República Dominicana enfrenta la peor amenaza de invasión de su historia. Es una ocupación del territorio de forma silenciosa con el pretexto de que son obreros de la construcción o jornaleros agrícolas. Están establecidos en cada pulgada del territorio dominicano. La presencia masiva de haitianos constituye una alerta que obliga a dar respuesta a esta creciente amenaza.
El Estado Dominicano, (nos referimos al presente gobierno y a los que les sucederán), tienen que considerar este tema como un Poblema Nación en cuya solución y control migratorio deben participar las edades comprendidas de 24 a 49 años. En esos intervalos de edad están los jóvenes que han cumplido el Servicio Militar Voluntario. Para atraerlos hay que crear los incentivos y estímulos materiales necesarios que les permita ver que se valoran sus esfuerzos y entrega. Es una especie de pasantía que sirva a los participantes para conocer la situación de la frontera y aportar ideas para su solución.
Junto a estos estímulos e incentivos debe generarse un discurso que apele al patriotismo y soberanía. De verdad Haití vive una realidad lacerante: solo en una noche las pandillas mataron a 47 agricultores con sus familias en una localidad rural, ya en lo que va de año las bandas armadas han dado muerte a 3,100 personas. En fecha reciente el gobierno de Estados Unidos deportó hacia el primer grupo de 161 personas que perdieron la protección del programa TPS. La horripilante situación de Haití bien puede resumirse con el refrán “Eramos muchos y parió la abuela”.











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