Es inocultable que tras la fundación en la década del 70 de la Asociación Dominicana de Profesores, las innumerables reivindicaciones de la educación pública han sido producto de sus titánicas luchas, inclusive en el Gobierno criminal y represivo de los 12 años del doctor Balaguer.
Es por ello que en más de una ocasión y de manera especial en nuestra línea editorial, nos hemos opuesto a que desde los gobiernos del pasado reciente se buscara sembrar la división de la ADP.
A propósito, el pasado domingo 13, el Comité Ejecutivo Nacional del Gremio, emitió un documento a través del cual, solicita a sus filiales un compás de espera ante sus reclamos al Ministerio de Educación, sin embargo aquí las seccionales, acaban de convocar un piquete a la Regional de Educación y una paralización de docencia en las escuelas públicas.
Esto significa una desobediencia o rebeldía a las directrices del CEN, quizás entendiendo que Eduardo Hidalgo y los demás dirigentes del gremio mandan en la capital y aquí los profesores Robert Frías y Waddy Paredes es que mandan y conocen las realidades de cada escuela.
Sería doloroso que desde esta ciudad se busque sembrar la semilla de la división en la ADP o si sus dirigentes locales solo desean ver en el Ministerio de Educación sus árboles caídos y no el bosque en sentido general, como manifiesta el citado documento del Comité Ejecutivo Nacional de la histórica y combativa ADP.











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