El municipio de Villa Rivas tiene un recorrido histórico que se remonta posiblemente al siglo XVIII, pero existen informaciones históricas que demuestran que su nombre original era Rafael de Angelina, luego, Almacén del Yuna que luego se cambió por San Antonio del Yuna en honor a su patrono San Antonio de Padua. En 1874 se le denominó Cantón y en 1876 Cantón de San Antonio del Yuna.
De Acuerdo con Francisco Álvarez Leal en su libro La República Dominicana (1888). Territorio. Clima. Agricultura. Industria. Comercio. Inmigración y Anuario Estadísticos, en el 1888, el Almacén del Yuna (hoy Villa Riva), era un Cantón que pertenecía a la provincia Espaillat. Además, pertenecían a este San Francisco de Macorís, Almacén, Matanzas y el Cantón de Juana Núñez.
Según los estudios realizados por el historiador vegano Mario Concepción, Villa Riva desde sus orígenes se le conoció con varios nombres, siendo lo más comunes, los que se presenta el citado historiador a continuación: “Villa Riva. Primitivamente se llamó Monte Adentro, y luego San Antonio del Yuna, por su patrono y su río. Almacén del Yuna fue otro de sus nombres por el depósito que tenía allí el benemérito ciudadano Gregario Riva para el despacho de frutos y recibo de mercancías por el río Yuna, cuya canalización se le había autorizado en 1875. En torno a este almacén fueron surgiendo viviendas que dieron origen al pueblo. El nombre que tiene le fue dado en 1890. Es municipio de la provincia Duarte” (Concepción, 1986, 107).
Algunos de estos nombres son avalados por otros historiadores. En ese sentido, Vega en su artículo “Río Abajo, Almacén del Yuna, San Antonio del Yuna, Villa Riva”, publicado en el periódico Diario Libre se refiere a estos nombres, planteando lo siguiente: “El Yuna era tan profundo que, desde su desembocadura cerca del actual pueblo de Sánchez, se podía navegar río arriba por algunos kilómetros, por lo que se utilizaba para transportar mercancías y personas en ambas direcciones. A falta de caminos “era una única opción. Era el Lugar hasta donde podían llegar barcos (por supuesto de poco calado), y allí se erigió un almacén, de modo que las mercancías se podían guardar sin que se dañaran al aire libre. La idea de ese entonces era que, si se dragaba y canalizaba bien el río, navíos de mayor calado podían subir más alto todavía. Esa idea la fomentó Gregorio Riva y a él se le atribuye la erección del almacén. Sería por los años de 1875, según lo señala Rufino Martínez en su biografía de este señor. El nombre de Almacén del Yuna surgió, pues, de forma automática sin ninguna disposición oficial y desapareció el nombre de Río Abajo” (Vega, 2019. Párr., 4.).
E. Walle en la descripción que realiza de un viaje por la Vega Real habla de un recorrido por el río Yuna, trasladándose luego a caballo por los diferentes poblados. Afirma que pasó por Almacén (Villa Riva). Dejaron el río y montaron a caballo para trasladarse a San Francisco de Macorís que estaba a una distancia de 40 millas con unas doscientas casas y mil habitantes. Al oeste de San Francisco se encontraba la Concepción de la Vega y al sur Cotuí con unos quinientos habitantes aproximadamente.
En lo referente al comercio, Walle relata que era escaso en las regiones que recorrieron por el río Yuna, sin embargo, resalta mayor actividad entre Almacén y San Francisco de Macorís. Relata, además, que el río Yuna era el principal medio de comunicación, resaltando que en sus orillas río abajo, después de Almacén, se levanta la tierra, formando lagunas y planicies anchas y bajas, lo que provoca las inundaciones por la lluvia
Además de la descripción de Welle, el botánico H. Brummel en una nota sobre los recursos agrícolas de la Península de Samaná y la Vega Real, enviada a B. F Wade, A. D. White y S. G. Howe, Comisionados ante la República Dominicana, sostiene que realizó una expedición con el Prof. H. A Ward, narrando su paso por Almacén con las siguientes palabras: “Los días 4,5 y 6 de febrero remontamos el río Yuna hasta Almacén, lugar que se encuentra a 35 millas de la desembocadura. El río tiene allí como como 60 yardas de ancho y su profundidad varía desde 10 a 25 pies. Según las lluvias que caen en las montañas. Tiene muchas curvas y una corriente que alcanza 4 millas por hora. Toda la tierra que se halla a largo de la orilla, desde la desembocadura, hasta cerca de doce millas río arriba, es principalmente de aluvión, y está sujeta a las crecientes, y se usa generalmente como abono. El río está obstruido por una barrera o banco en su desembocadura, que cambia de dirección con cada creciente, con dos y medio de pies de agua en la marea baja. Es navegable por botes como a cuarenta y dos millas hasta una profundidad de tres pies de agua. A las orillas del río hay numerosas plantaciones que tienen desde uno a veinte acres, y allí se da la caña de azúcar y hacen los principales cultivos de plantas tropicales. Almacén es el principal punto de embarque del tabaco que se cosecha en San Francisco de Macorís, habiéndose traído ese día, que fue el día de nuestra llegada, como cuatrocientos mil libras” (Academia Dominicana de la Historia 1960, p, 202).
De esta manera, Villa Riva se convierte un importante centro comercial en la segunda mitad del siglo XX, porque en un primer momento, la comercialización por el río Yuna la convierte en lugar céntrico entre la Vega y Samaná por incidencia del ferrocarril.
Harris Hoetink resalta que los caminos dependían de la iniciativa privada. Los esfuerzos realizados, aunque lograron conexiones como las que realizó la Sociedad de Fomento entre Santiago y Puerto Plata; lo mismo hizo Gregorio Luperón al concederle a la familia W. Lithgow que construyera un camino entre las dos ciudades. Después, se construyeron el de la Vega-Montecristi, aunque el impacto económico no fue el esperado. El impacto económico lo logró Gregorio Riva con la construcción de nuevos caminos en el Cibao, utilizando la navegación como un medio de trasporte eficaz, convirtiendo al Almacén en centro económico importante, razón por la cual se le bautiza Villa Riva con su nombre.
En Resumen, el municipio de Villa Riva ha existido durante varios siglos con nombres que fueron cambiando en el tiempo, siendo la denominación actual la que ha perdurado en honor a Gregorio Riva.











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