NUEVA YORK. — Darrel Rodríguez, de 26 años y de origen dominicano, murió tras recibir un disparo en una estación del metro de Manhattan el sábado 17 de octubre, cuando regresaba a su vivienda en El Bronx después de cumplir su jornada como guardia de seguridad.
El ataque ocurrió alrededor de las 12:20 del mediodía, en el andén de la línea E en dirección norte de la estación de la Séptima Avenida y la calle 53, según información policial recogida por medios locales.
Los servicios de emergencia intentaron reanimarlo antes de trasladarlo al Hospital Bellevue, donde fue declarado muerto. La Policía identificó a Rodríguez como residente de University Heights, en El Bronx. NBC New York.
Policía investiga discusión previa al ataque
De acuerdo con la versión policial, Rodríguez sostuvo una discusión con dos personas antes de que una de ellas sacara un arma y le disparara. Las circunstancias que originaron el enfrentamiento no han sido esclarecidas.
La Policía de Nueva York (NYPD) indicó que el ataque habría sido dirigido contra la víctima, aunque no había establecido públicamente si Rodríguez y el presunto agresor se conocían.
El sospechoso huyó de la estación y, según los reportes publicados el lunes 19 de octubre, continuaba prófugo. Las imágenes difundidas para su búsqueda lo muestran con un conjunto deportivo rojo, un chaleco negro acolchado y el rostro parcialmente cubierto. Spectrum News NY1.
Familiares y vecinos lamentan su muerte
Rodríguez trabajaba como guardia de seguridad en un edificio de Manhattan y vivía con su padre. Vecinos que lo conocieron desde niño lo describieron como una persona tranquila y respetuosa.
“Era un joven tranquilo y decente. No buscaba problemas con nadie”, declaró al New York Post una vecina identificada como Maddy.
El barbero Willie Suzana, cuyo establecimiento está frente al edificio donde residía Rodríguez, también lamentó su muerte y recordó que lo veía salir para cumplir su horario nocturno de trabajo.
Su hermano gemelo, Derick, residente en Texas, relató al New York Times que comenzó a preocuparse cuando un mensaje de texto no llegó a su destino. Después de intentar localizarlo y comunicarse con su padre, recibió la noticia del fallecimiento.
“Es como un agujero negro en tu corazón”, expresó sobre la pérdida.











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