Los alrededores del parque municipal de San Francisco (Parque Duarte) se han convertido en uno de los lugares más arrabalizados de esta ciudad, y no precisamente por el hecho de estar en la fase de remodelación a través del patronato creado para tales fines.
Este problema de descuido y abandono se viene suscitando desde hace muchos años. Y es que el parque Duarte y sus alrededores lo han convertido en una letrina, en donde no solo las palomas que merodean allí vierten sus materias primas, los indigentes y enajenados mentales, así como los aparentes cuerdos que también hacen lo mismo.
Otro grave problema es el de los “parqueadores”, los cuales han invadido las inmediaciones del parque, impidiendo que cualquier ciudadano, visitante o no, pueda estacionarse libremente en esos espacios, y cuando lo hace, al instante se le coloca un pedazo de cartón en el cristal del vehículo con lo cual se abrogan el derecho de cobrarle por un servicio que usted no ha solicitado.
Hay casos de sobra donde esos mismos sujetos, si no le pagan, rayan los vehículos, le quitan el distintivo de la marca y en el mejor de los casos, si sale ileso, te lanzan una retreta de improperios impublicables.
Cuando finalice el remozamiento y embellecimiento de esta obra, que tan ansiosamente esperan los munícipes francomacorisanos, el patronato a su cargo y el ayuntamiento municipal hagan valer esta preocupación, que no es sólo de este humilde cuidadano, sino de todos en sentido general, incluyendo los inversionistas de lujosos y modernos edificios recién construidos en los alrededores.
¡Hagamos del parque Duarte un lugar de verdadero esparcimiento y decencia!











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