En el artículo publicado el miércoles 10 de octubre en el diario El Carribe, bajo el título de «Una España grande en la pluralidad», bajo la firma del abogado Fernando Casanova y Llaca, se hacen diversas apreciaciones sobre Cataluña, algunas de las cuales me parecen inexactas y faltas de soporte histórico, por lo que de la manera más objetiva y respetuosa posible, quisiera hacer unas anotaciones al respecto.
Cuando el autor dice ¨ el hecho diferenciador, que algunos hablen catalán ¨ esos que denomina ¨ algunos ¨ son nueve millones de personas que hablan catalán, a lo largo del Rosellón francés, Andorra, Cataluña, la Comunidad Valenciana, las islas Baleares y Alguero, ciudad situada la isla italiana de Cerdeña.
Cataluña es en la actualidad una nación con siete millones y medio de habitantes donde el idioma catalán es hablado de forma habitual por la mitad de la población, sin contar con que muchos inmigrantes que viven y trabajan allí también lo comprenden, aunque no la utilicen como lengua materna ¿Por qué decir, casi desdeñosamente, que Cataluña sería como el minúsculo Mónaco que solo tiene 35.000 habitantes o una Belice que sólo tiene 350.000?
¿Por qué no comparar una productiva Cataluña con Dinamarca que tiene cinco millones y medio de habitantes, o con Bélgica, o con Holanda? ¿Por qué no decir que el nivel económico de Cataluña es superior a trece países de la Unión Europea? ¿Por qué no decir que Cataluña tiene una riqueza per cápita de 28.000 euros, similar a la de Austria que tiene 28.400, e inclusive igual a la de Italia y Francia? ¿Por qué no decir que Cataluña es una gran generadora de riqueza, pero que por cada euro producido sólo recibe para si misma 52 centavos a cambio, quedándose los otros 48 en el resto de España?
Por otro lado, la independencia de Cataluña no es un capricho de unos políticos revoltosos con mentalidades pueblerinas que quieren pescar en río revuelto (aunque, sin duda, algunos habrán, pues la política es la política) como afirman quienes se oponen a ella, pues constituye un sentir profundo que viene desde muy lejos y que se puso de relieve nuevamente y con más fuerza el 11 de septiembre pasado en el Día Nacional de Cataluña, conocido como La Diada, cuando más de un millón de personas portando docenas de miles de banderas catalanas se manifestaban por el centro de Barcelona gritando la palabra Independencia. La realidad histórica lo demuestra de manera fehaciente.
Los condados catalanes se independizan de los reinos francos en el siglo IX. En 1164 Cataluña se une a la corona aragonesa, manteniendo siempre su propia identidad nacional. Es en 1469 cuando pasa a formar parte de España, no por consenso del pueblo catalán, sino por unión dinástica mediante el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. No obstante, el espíritu independentista ha estado siempre vivo en el pueblo catalán y se expresa cuando Cataluña inicia su guerra de independencia contra España desde 1640 hasta 1652, que finaliza, sin lograrla, en la Paz de los Pirineos.
En 1701 lleva a cabo otra guerra contra España, la de Sucesión, hasta 1714 (habiéndose proclamado El Estado Catalán poco antes de finalizarla, por Pau Clarís), cuando Barcelona capitula ante tropas muy superiores de Felipe V, monarca que suprime por el decreto de Nueva Planta, la lengua y el estado catalán. Pero la cosa no queda ahí, en 1873 durante el gobierno de la primera república presidido por Estanislao Figueras se proclamó de forma unilateral el Estado Catalán, que fue aplastado a los dos días siguientes.
El 1931, Francesc Maciá proclama la República Federal Catalana, que tuvo que ser transformada rápidamente por el gobierno en la Generalitat de Cataluña, y en 1934 se proclama, nuevamente sin éxito, el Estado Catalán por Lluís Companys, Presidente de la Generalitat, quién acabaría siendo fusilado por Franco, con la colaboración de la Gestapo alemana. Como se podrá ver, hay un empecinamiento en ser catalán más allá de la ¨ algarabía ¨ que calificó el señor Rajoy a los reclamos independentistas de los catalanes ¿Qué algunas industrias y comercios se irían? Es probable, pero también otras muchas se crearían y vendrían a instalarse en un territorio laborioso ¿Lo del Barça? Podría jugar en la liga española -ser independientes no quiere decir ser enemigos, pues es proverbial lo buenos amigos que pueden llegar a ser lo catalanes- o con la francesa que tiene equipos excelentes, como lo hace ahora el principado de Mónaco.
En los últimos años, Europa ha presenciado un fenómeno de reconocimiento de identidades nacionales, Estonia, Lituania, Letonia, Eslovenia, Macedonia, Moldavia, Croacia, Servia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Eslovaquia, países con menor población y desarrollo económico que Cataluña han logrado su independencia. Escocia está en proceso de votar si desea separase o seguir con Inglaterra. Entonces ¿Por qué no puede hacerlo Cataluña? Tal vez la respuesta esté en la intransigencia y falta de visión histórica que ha sufrido desde siempre el nacionalismo español. Una prueba más de ello es el proyecto del actual ministro de educación para ¨ españolizar ¨ a los niños catalanes en la escuela de educación.
Palabra esta de ¨ españolizar ¨ que como las de conquistar y evangelizar, huelen tanto a imperio.










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