EL ARTE DE ENVEJECER:
No insistas en quejarte de tus achaques. Si persistes en esos temas acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que realmente estás y la gente te hará el vacío, hasta tus familiares. Cuando te pregunten: Cómo estás?, contesta: ¡Muy bien!
Cultiva el optimismo. “Al mal tiempo, buena cara”. Se tiene la edad que se ejerce. No seas un viejo amargado. “El corazón no envejece”, es la piel la que se arruga. Llénate de buenos recuerdos y los malos, a enterrarlos.
Trata de ser útil, a ti, y a los demás. No eres un parásito ni un ramo caído de un árbol. Sé autosuficiente, hasta donde sea posible. Ayuda, ya sea con una sonrisa, un consejo, haciendo algo en la casa, pero sé útil.
Mantente ocupado. El trabajo es una terapia infalible. Haz algo, lo que sea y lo que puedas. Si estás jubilado, ve a un voluntariado. Si estás en la casa como pensionado mantente reparando cosas, no te acuestes de 8:00 de la mañana a 8:00 de la noche.
Mantén viva las relaciones humanas. Intégrate a la familia, no te aísles, no te creas un estorbo. Aunque veas, escuches y calles, cuando los otros hablan, ten en cuenta que muchas veces tus consejos y tus experiencias son útiles para tu familia y los demás.
No insistas en que todo tiempo pasado fue mejor. Mira al futuro con alegría. Te recomiendo que seas como la luna, “siempre dando luz” o como el sol “siempre dando calor”. No vivas sólo de los recuerdos y si te asaltan: por supuesto saborea los mejores, y sepulta, pero para siempre, los pensamientos sobre temas negativos.
Y por último recuerden que la vida es una sola, por lo que vamos a dar lo mejor de nosotros, aprovechando para compartir con la familia y los amigos. Regala una sonrisa y sé amable con los demás.
Bendiciones del Señor!!











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