RECIBAN AL ESPIRITU SANTO:
Cardenal Nicolás De Jesús López Rodríguez
Domingo de Pentecostés –
20 de mayo, 2018
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 1-11.
Con la Solemnidad de Pentecostés culmina el ciclo de la Pascua, en que hemos celebrado el misterio de la Resurrección de Jesucristo. En estos versículos de los Hechos de los Apóstoles, San Lucas narra un acontecimiento extraordinario, Pentecostés, que originalmente era una fiesta judía, celebrada 50 días después de la Pascua. Eso significa la palabra Pentecostés en griego, el día número cincuenta.
En la liturgia se expresa la unidad que existe entre Pascua de Resurrección y Pentecostés, estos grandes acontecimientos son misterios de fe, hechos que trascienden la demostración histórica, científica y empírica.
Pentecostés en el calendario judío era la fiesta que evocaba la entrega de la Ley por parte de Dios a Moisés en el Monte Sinaí.
San Lucas utiliza en su relato al hablar de un viento impetuoso que llenó la casa junto con las lenguas de fuego que aparecieron sobre los Apóstoles. Ellos, en su momento, se lanzan a predicar con toda valentía, a pesar de las adversidades y a partir de ese día sólo la muerte los detendrá en la misión que el Señor Jesús les había confiado.
Podemos amar como Dios, tener paz y ser felices, “gracias al amor que ha sido derramado en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”.











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