La inesperada renuncia del Papa Benedicto XVI, dejó mucho de que hablar sobre las verdaderas razones que originó la misma, siendo la más socorrida la inocultable practica de la pedofilia a manos de curas y altas autoridades de la Iglesia Católica, no solo en Italia, Estados Unidos y España, sino en todo el mundo.
En medio de esos vientos huracanados fue electo el Papa Francisco, quien ha hecho revelaciones importantísimas, muchas de las cuales tienen la intención de limpiar de culpas a la Iglesia Católica y gerenciar el relanzamiento de la fe cristiana.
La tarea del Papa Francisco encontrará oposición en el camino, si tomamos en cuenta que en la presente semana tuvo la valentía de afirmar que en la comunidad cristiana hay muchos “arribistas”, gentes que no tienen fe, “ladrones y bandidos” que usan la religión como un negocio.
También dijo que “en la comunidad cristiana hay arribistas y fingen que forman parte, pero son ladrones o bandidos, ya que roban la gloria a Jesús, buscan su propia gloria, actúan como fariseos y la religión para ellos es un negocio”.
El Papa Francisco de una manera sencilla, pero muy firme advirtió que “la única puerta para entrar en el Reino de Dios, para entrar en la Iglesia, es Jesús y quien no entra por esa puerta, es un ladrón o un bandido”.
Con esas y otras afirmaciones que han salido de los propios labios de la más alta autoridad de la Iglesia Católica, es para que lo más sano del mundo cristiano hagan coro a su alrededor y con ello no permitan que recurra a exponer su renuncia de manera irrevocable, tal y como hiciera el Papa Benedicto XVI.










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