Por seis años y medio, Socorro Vargas ha laborado como Directora Ejecutiva del Patronato del Instituto Oncológico del Nordeste, tiempo y lugar que han cambiado su vida.
Socorro afirma que “ya no soy la mujer vanidosa que antes fui, “he aprendido tantas cosas con los pacientes, he aprendido a ser humilde, a moderar mi carácter, he aprendido a amarme a mi misma, ya no busco entre las fotografías con qué ropa fui a una actividad para no repetirla, aquí todos los días enfrento la muerte”.

Simpática, inteligente, de vibra positiva y emprendedora, Socorro regresó de Estados Unidos en febrero del 2013 a acompañar a una de sus hijas que iniciaba estudios de medicina de en la Universidad Católica Nordestana. Laboró en el Patronato del Instituto Oncológico del Nordeste hasta el viernes 20 de septiembre, fecha en que había comunicado dejar el cargo para retornar a aquel país con su hija graduada de médico en la investidura de la UCNE el sábado 28 de este mes que finaliza.
En entrevista para EL JAYA expresó “gracias a mi amado pueblo que me acogió nueva vez con los brazos abiertos y gracias a todas las personas que me han apoyado durante estos seis años de labor como Directora Ejecutiva del Patronato de esta institución.
Esta experiencia ha cambiado mi vida en 360 grados, he aprendido a ser feliz con solo recibir el abrazo de una persona humilde de corazón y de recursos económicos que lo único que espera es que se le trate como ser humano; he sido feliz cuando un paciente llega lleno de alegría a decirme vencimos el cáncer.
“Aprendí -expresa Socorro- “a dejar todos mis problemas, frustraciones y necesidades en la garita de entrada a la institución para entregarme con amor, dedicación, responsabilidad y esmero a dar apoyo a aquellos que lo necesitan en esos momentos difíciles”.
Tuvo la iniciativa de organizar el desfile de triunfadoras, evento que por cuatro años se realizó en mayo una semana antes del día de las madres. Consistía en un desfile en pasarela en el cual participaban pacientes en tratamiento o que ya habían superado la enfermedad. Este desfile tuvo gran apoyo en la comunidad y resonancia social, pues contribuía a elevar la autoestima de las participantes y se convirtió en una vía de recaudación de fondos del patronato.
Socorro en su actuar como bujía inspiradora del patronato, siempre haciendo notar la existencia de la institución, su función de brazo social y económico para el fortalecimiento del instituto oncológico. En la actualidad el patronato paga a 15 personas de escasos recursos el pasaje diario de ida y vuelta a Santiago para recibir radioterapia.
En sus instalaciones aquí, en San Francisco de Macorís, aplica la quimioterapia que, dependiendo del estado del paciente la recibe semanal, quincenal o cada 21 días, pero la radioterapia se aplica en Santiago. Una sesión de 36, 40 ó 48 aplicaciones de radio tiene costos que van de 400 mil a 600 mil pesos, explicó Socorro en su conversación con el redactor de EL JAYA.
“Muchos pacientes que se han enterado de que regreso a Estados Unidos cuando me ven me preguntan en tono triste de voz : y es verdad que usted se va y nos va a dejar solos. Pues debo decirles que tengan por seguro que a partir del 20 de septiembre mi cuerpo físico no estará en la oficina con la disposición y alegría que me ha caracterizado para recibir, guiar y ayudar a un paciente, ya que dondequiera que me encuentre seguiré colaborando y apoyando a mis amados triunfadores, a quienes con su dolor, tristeza y alegrías, también he aprendido el verdadero sentido de la vida”, enfatizó.
Agregó que “antes de terminar, quiero felicitar al grupo de hombres y mujeres que forman la junta directiva, quienes se han entregado al patronato en beneficio de quienes menos pueden, y quiero hacerles una petición especial: Por favor, cuídenme a doña Patria Minaya, ícono francomacorisano de mujer íntegra, solidaria y valerosa”.
“Por último y no menos importante” -subrayó Socorro- “gracias a todos los medios de comunicación, en especial al señor Adriano Cruz Marte y al periódico EL JAYA que a mi regreso de Estados Unidos en el 2013 me dio la bienvenida, destacando mi vocación de servicio y cualidades que me caracterizan”.











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