Antes que todo, queremos agradecer a todos los que nos siguen por este medio escrito y nos lo expresan afectivamente donde quiera que llegamos, oramos para que El señor termine en cada uno lo que comenzó. Gracias.
Hoy queremos tratar sobre un tema por lo demás importante para toda sociedad y es que en nuestros días vemos como son vulnerados derechos fundamentales: la violencia, el caos y el desorden. Ya la humanidad comienza a verlo como algo natural y es aquí donde viene la agravante ya que las respuestas que se están dando a estas situaciones lejos de solucionar vienen a empeorarlo.
Creemos firmemente que la iglesia debe jugar un papel determinante y esta de ninguna manera puede estar a espaldas de esta realidad que nos afecta a todos de una u otra forma, es por eso que debemos buscar el entendimiento sobre este y otros temas al igual de importantes.
Nosotros hemos sido llamados a vivir en libertad, pero para poder caminar en esta libertad primero debemos entender que los principios de libertad según el reino de Dios son muy diferentes a los que se expresan desde los sistemas de gobierno que conocemos en el mundo secular.
“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
No es lo mismo saber la verdad que conocerla ya que esta según la Biblia no solo es un término conceptual que expresa una realidad sino que la verdad que habla la Biblia es una persona y está representa una realidad eterna.
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conociéseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.”
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
El no entender o conocer los principios que rigen en el reino de Dios hará que cometamos errores que traerán consecuencias y con estas retraso para poder alcanzar aquello que Dios tiene para nosotros que somos su pueblo.
“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.”
Según el libro de Oseas, la ignorancia voluntaria es pecado. Nuestra responsabilidad es no descuidar nuestra relación con Dios, sino que debemos buscar de manera constante cuál es su voluntad para lo que estamos viviendo de lo contrario terminaremos como Israel que dieron vueltas en círculos por cuarenta años sin entender que les sucedía.
Por esto hay bendiciones que han estado retenidas y muchas veces nos preguntamos ¿qué está pasando? Ya que por mucho esfuerzo qué estemos haciendo siempre terminamos estancados o en el mismo lugar. Todo lo que Dios hace con un propósito lo hace es por eso que debemos conocer cuál es el propósito de Dios para lo que estamos viviendo ya que el desconocimiento del propósito nos mantendrá el mismo proceso hasta que lo entendamos.
Y es que todo lo que es de Dios debe responderle a Dios especialmente cuando se busca una relación con El. Cuando vemos la historia de Jacob en génesis 28 vemos un hombre que estaba siendo perseguido, por el interés que él puso en la herencia espiritual o derecho llamado primogenitura.
“Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo. Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”
Por esta razón es que todo lo que es verdadero de Dios desatará persecución ya que solo esto amenaza el sistema de ruina que el enemigo a envuelto al hombre.
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,”
El conocimiento de propósito provocará la transformación ya que el que conoce este principio de verdad se hace así mismo inconforme o no conformado al sistema sino que busca el apartarse o consagrarse. La consagración en la antigüedad se hacía por circuncisión y en nuestros días lo que nos circuncida es el proceso y estos son la representación de las navajas en la mano de Dios. Cuando esto ocurre entonces viene a nosotros una consciencia de Dios; “Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.”
La herencia es la tierra prometida o la calidad de vida que estas esperando son los cielos abiertos sobre tu vida. Pero el proceso solo es el vehículo no el destino es una estación temporal y cuando estamos listos avanzamos al destino por eso es que no debemos temerle sino confiar que el que comenzó la buena obra es fiel en terminarla.
¿Qué más hace el proceso? Este hace que nuestras prioridades cambien.
También nos enseñan a depender de Dios y esto es libertad en el reino con esto nuestra fe se fortalece y nuestra confianza en Dios se vuelve inquebrantable. Iglesia Monte de Dios SFM, Calle 27 de Febrero No. 21, SFM
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