En la historia política dominicana el poder fáctico ha estado presente en la toma de decisiones del gobierno dominicano, para así garantizar sus intereses, no solo político, sino también económico a través de quienes dirigen el Estado y sus instituciones.
El poder fáctico es de ideología neoliberal, y está organizado por: empresarios organizados, las cúpulas de las iglesias y familias económicamente poderosas, que viene de un poder real no evidenciado abiertamente en el juego político, pero cuyo peso es influyente y a veces determinante en lo social y electoral. Estos además tienen sus directrices bien estructuradas en lo municipal, regional, nacional y hasta en lo internacional por el capital extranjero invertido en nuestro país.
La partidocracia dominicana no es más que la jerarquía de los partidos dominantes que buscan el poder político a través de un partido mayoritario, para desde el poder imponer su propia supremacía en muchos ámbitos de la sociedad hasta el punto de apropiarse de parte de las funciones que las leyes y la constitución asignan a otros órganos estatales.
Nuestro sistema político posee instituciones políticas débiles que no contribuyen a un verdadero proceso de democratización, más bien se han unificado en su mayoría para permitir la evolución del clientelismo político, clientelismo que ha sido financiado por el poder fáctico para alcanzar la cúspide presidencial.
¿Existe una relación entre el poder fáctico y la partidocracia dominicana?
Realmente sí, debido a que ambos están estrechamente vinculados por el poder político y el poder económico. De no estarlo sus políticas neoliberales generarían conatos de lucha populares y/o estallidos sociales, lo cual no les conviene a ninguno de los dos actores por los intereses más arriba mencionados.
Los poderes fácticos son dueños de los medios de comunicación más influyentes e importantes del país, además propietarios del comercio nacional, el cual domina la importación y la exportación de los productos de consumo básicos en la población dominicana. Este también actúa como Grupo de Presión, cuando quien dirige el Estado no le garantiza su economía, y a través de sus medios articulan campañas mediáticas contra el presidente, funcionarios públicos o instituciones públicas, con el propósito de llegar a un acuerdo final que le genere beneficios propios como persona o como empresa a estos grupos de presión o poder fáctico.
La partidocracia dominicana ha obtenido grandes beneficios en su alianza con el poder fáctico, porque este le ha garantizado la permanecía, la estabilidad y la alternabilidad en el sistema político del país, con un único propósito de que quien dirija el Estado, le garantice proteger y preservar los intereses y el bienestar de sus empresas.
Esta combinación entre ambos poderes puede durar mucho tiempo, pero no para siempre, porque puede llegar un momento en que la sociedad no soporte más las políticas económicas que desde el Estado se aplican sólo para beneficiar a sectores empresariales, religiosos o familiares, a cambio de favores económicos, y no beneficiar a toda la sociedad en sentido general, porque aumentará la desigualdad y la exclusión social del ciudadano común, que como consecuencia podrían dar al traste una sublevación social y popular.
Para finalizar me gustaría que usted evalúe y de respuesta a la siguiente pregunta:
¿Doblega el poder fáctico a la partidocracia dominicana?
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