Con este tema, vamos a ver lo que ha sido el avance y el retroceso en la política latinoamericana (específicamente en América del Sur), tomando como muestra a los siguientes países: Uruguay y Bolivia.
Dados los resultados de las elecciones del 20 de octubre del este año 2019 en Bolivia, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), con 99.99 % de las actas verificadas, el actual presidente en ese momento Evo Morales y el Movimiento Al Socialismo (MAS), alcanzó el 47.08% de los votos, mientras que el candidato opositor Carlos Mesa, del partido conservador Comunidad Ciudadana, obtuvo el 36.51% de los votos.
Mientras que en Uruguay, los resultados definitivos del conteo de votos de las elecciones presidenciales del 27 de octubre de este año 2019, dieron la victoria al candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, con el 48.87 por ciento de los votos, frente a Daniel Martínez, con el 47.35% que obtuvo el partido en el poder, Frente Amplio.
Luego de ver los resultados en las elecciones tanto de Bolivia, como en Uruguay, podemos darnos cuenta de la diferencia que existe en ambas naciones, teniendo en cuenta el nivel de democracia que impera en uno del otro, bajo el cumplimiento de las leyes electorales y constitucionales, establecidas en ambas naciones, donde debemos tener en cuenta las características de los votantes y las ideologías de ambos partidos.
¿Cuál es el avance y cuál es el retroceso entre estos dos resultados?
Lo primero que podemos señalar como avance, es el nivel de democracia que existe en el Uruguay, que a pesar del balotaje como se le dice en el término electoral a la segunda vuelta; el margen fue muy mínimo de tan solo unos 36 a 42 mil votos, entre el candidato de centro derecha Lacalle Pou y del candidato de centro izquierda Daniel Martínez. Este último, luego reconoció su derrota en la segunda vuelta.
En Bolivia, Evo aventajó con un amplio margen de un 10.56% al candidato Mesa, aún así, no pudo alcanzar el 50% de los votos, y es ahí, donde la derecha bolivina empieza a desconocer los resultados e iniciar sus planes golpistas contra el MAS y Evo Morales. Esto significa que en Bolivia retrocede la democracias y que el nuevo gobierno de facto incumple las leyes electorales y constitucionales establecidas en esa nación sudamericana, dando paso nueva vez a los tiempo de los golpes de Estado, como alternativa para llegar al poder y de hacerse de los recursos naturales como son el Gas Natural y el Litio.
Existe un punto muy importante que tenemos que ver cuidadosamente y es la coincidencia positiva que tiene el MAS y el Frente Amplio con relación a las políticas públicas implementadas, tanto por Evo Morales en sus 14 años de gobierno en los siguientes periodos 2006 hasta el 2019, y Tabaré Vázquez (2005-2010), José (Pepe) Mujica en el período (2010-2015), donde luego volvió Tabaré en el período (2015-2020), para un total de 15 años de gobierno del Frente Amplio.
Ahora, viene el mismo experimento que ocurrió en Argentina, luego de que Néstor Kirchner y Cristina Fernández, gobernaran y estabilizaran la economía del país, al final del gobierno de Cristina, se dio un giro hacia la derecha (el neoliberalismo) con Mauricio Macri y no funcionó. Esto dio como resultado la vuelta de la izquierda con Fernando Fernández; el experimento les tocó realizarlo a los Uruguayos eligiendo al derechista Luis Lacalle Pou, quien vendrá a imponer medidas neoliberales.
Bolivia está atravesando una situación política y social muy difícil en estos momentos, luego del golpe de Estado. La auto proclamada presidente interina Jeanine Áñez, ha promulgado leyes y decretos que perjudican a la mayoría de ese país que su población es de más de un 60% de indígenas, lacerándole sus derechos.
En el caso de Bolivia, el orden constitucional, social, político y económico; no puede estar sujeto a que un grupo de oligarcas financiado por injerencia extranjera, puedan violentar el desarrollo sostenible de un nación que ha avanzado a través de las implementaciones de políticas públicas que benefician al Estado y a ciudadanos en sentido general, así como se ha visto durante el mandado de presidente Morales.
El gran reto lo tiene la sociedad uruguaya, porque ha ido a un cambio naturalmente democrático en el marco de legalidad y legitimidad a través de un proceso electoral, por lo que ahora estará bajo la administración de un neoliberal como lo es Luis Lacalle Pou. Sin embargo el futuro de Bolivia es incierto, ya que las manifestaciones sociales y sindicales no cesan, aunque la auto proclamada está llamando a elecciones, con la gran ausencia de autores importante como lo son: altos dirigentes de MAS, el ex vicepresidente Álvaro García Linera y Evo Morales Aima.











Discussion about this post