La sociedad está formada y estructurada por individualidades que se dan dentro de las dinámicas grupales, las cosas que vinculan a las personas, las formas de comunicación que ocurren entre ellas y las interrelaciones que se generan cuando se juntan con un objetivo común; por ende, lo que sucede en el individuo de forma constante es fundamental, pero este enfoque hace referencia a lo grupal y su relación con lo social, es decir: problemáticas grupales, vinculares y comunicacionales en primer lugar a nivel de las familias, grupos laborales, religiosos, educativos y demás.
Cuando las personas están claras en cuanto a lo que ellos son como seres humanos individuales, es más fácil entender y gestionar su manejo dentro de cada grupo al cual pertenece, y debe resaltarse el cultivar lo que son las buenas relaciones humanas.
Cuando se habla del cultivo de relaciones humanas no debe haber una mentalidad limitada a sólo un grupo al cual pertenece cada uno, debe ser a todos, y hacer alusión a esto nunca debe escatimar el esfuerzo de abandonar hábitos no saludables.
Los hábitos negativos o no saludables dañan en cualquier forma que se quiera ver, cuando las personas cambian esos hábitos de forma individual, les es más fácil poseer el manejo intragrupal e intergrupal. Para abandonar estos hábitos ante todo debe iniciarse una tarea introspectiva en cada persona y luego pasar a la etapa de reconocimiento, hasta concluir con la etapa de cambio, en ésta última etapa debe agregársele esfuerzo, por el motivo de que los hábitos tienen un largo tiempo con el individuo y su cerebro los ha registrado como propios, por lo que en él mismo también ocurrirá una experiencia de formateo de datos archivados y la tarea amerita paciencia y constancia porque el cerebro involucra los sentidos y se trata de un proceso bilateral.
Es de vital importancia en este apartado resaltar hábitos que ocurren en los grupos y que los lectores puedan identificarse con ellos: Las comparaciones, falta de empatía, las murmuraciones, críticas, considerarse superior a los demás, subestimar a otros o a sí mismo , y el menosprecio. En cualquiera de los anteriores hábitos se da la falta de respeto a los demás y aunque muchos lo ignoran, ocurre un auto irrespeto, debido a que lo que se hace a otros actúa como si se hiciera a sí mismos. Dejar de comportarse como personas comunes hasta convertirse en personas extraordinarias inicia con ser humildes para aceptar y transformar todo lo necesario de sí mismos.
Es asombroso observar las relaciones diplomáticas internacionales que ocurren entre los embajadores que representan cada país del mundo, los protocolos que implementan, la formalidad y sobre todo la ética aplicada, pese a las inmensas diferencias que por supuesto ocurren entre los gobernantes, economía de cada país, culturas e idiomas propios. Pero lo más admirable es observar el manejo que ocurre entre ellos, por la razón de que se necesitan en diferentes ámbitos y por ende realizan tratados de libre comercio, tratado de paz, oportunidades educativas entre sus jóvenes, de salud y muchas más.
Es tiempo de utilizar la sabiduría para cambiar sin importar que otros sigan iguales, pues, las acciones son el lenguaje de la inteligencia.











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