Los líderes de las religiones y de los movimientos espirituales, han mostrado un marcado interés por resaltar las diferencias con respecto a otras religiones, para mostrar sus bondades y captar sus adeptos, más que encontrar coincidencias, salvo momentos puntuales e históricos, impulsados por los esfuerzos ecuménicos y de diálogos interreligiosos. Uno de los temas fundamentales, que resulta lacerado por esta actitud es la oración, debido a que la concepción, la forma y la comprensión que se tiene sobre la oración, varía de una religión a otra.
El budismo, que es considerado más una filosofía o una doctrina, que una religión, debido a que no reconoce ningún dios o deidad suprema, busca el nirvana o la iluminación espiritual. Por su propia concepción, el budismo no estructura muchas oraciones. Esto se debe a que promueve más el diálogo espiritual que ayude a obtener concentración mental y emotiva, lo que permite alcanzar la felicidad, la paz y la libertad.
En el mundo del islam, la oración es el acto más importante de adoración, una de las cinco columnas que sostiene la religión y la forma de acercar la creatura a Alá; puede ser obligatoria y ésta tiene cinco momentos al día y la voluntaria. Para orar se deben cumplir acciones estrictas, entre otras normas: el lugar y la persona deben estar limpios, ubicarse en dirección a la Meca, respetar los cinco momentos indicados, orar en árabe, cubrirse toda la piel.
La oración en el judaísmo es un mandato bíblico y las razones por las cuales se debe orar es para recordar los sacrificios del Templo y seguir el ejemplo de los Patriarcas, que oraban al amanecer, a media tarde y durante el ocaso del sol. La oración puede ser comunitaria e individual.
Para el cristianismo, la oración es una relación entre Dios y la persona humana, a través de Jesucristo en el Espíritu Santo, cuyo objetivo es adorar a Dios, darle gracias por los favores recibidos o presentarle las necesidades, buscando alcanzar la voluntad de Dios. La oración presupone la fe. Jesús es el modelo de toda persona que ora y enseñó a sus Apóstoles la oración del Padre nuestro. La oración católica puede ser comunitaria y personal, litúrgica o espontánea.
El Catecismo de la Iglesia Católica, titula la Cuarta Parte: “La oración cristiana” y, al definirla, utiliza palabras de Santa Teresa del Niño Jesús: “¿Qué es la oración? ̔Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegríaʼ” (#2558) y luego define la oración como don de Dios (2559-2561), como alianza (2562-2564) y como comunión (2565).
La oración ha estado presente en toda la humanidad, en todas las épocas, en todas las etapas de la vida de las personas y para todos los pueblos.
El mundo fuera mejor si acentuáramos nuestras coincidencias, en vez de nuestras diferencias.











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