El presidente boliviano, Evo Morales, se impuso este domingo en las elecciones realizadas en su país con más del 60 por ciento de los votos, según varios sondeos coincidentes a boca de urna. Con esto, si los resultados oficiales lo confirman, se aprestará a iniciar su tercer periodo como mandatario, el primer líder en conseguirlo en este país andino. (En imágenes: así se registró la elección presidencial en Bolivia).
Su más inmediato seguidor, el magnate cementero Samuel Doria Medina, consiguió un lejano 24 por ciento, y el expresidente Jorge Quiroga obtuvo el 9.
“Este triunfo es de los antiimperialistas y los anticolonialistas”, sostuvo el mandatario durante su discurso de la victoria en La Paz. (Lea también: ¿Cuál es el secreto del éxito político de Evo Morales?).
Morales recibe así el espaldarazo para consolidar su ‘revolución del socialismo originario’ basado en el impulso a planes sociales y el aumento del rol del Estado en la economía, con lo que busca prolongar la bonanza que ha reducido de manera histórica la pobreza en este país y lo ha puesto como el que probablemente más crecerá este año en la región, 6,5 por ciento, según cálculos del Fondo Monetario Internacional.
El primer presidente indígena en Bolivia, que llegó al poder en 2006 y que debe concluir en 2020, tuvo una dura resistencia en sus inicios, pero con el paso de los años ha logrado consolidar su proyecto político al usar el dinero de las nacionalizaciones en ambiciosos proyectos sociales que le han cambiado la cara al país.
El presidente votó a primera hora en el Chapare (Cochabamba, centro), una zona cocalera de donde es oriundo.
El opositor Doria Medina, quien votó en La Paz, señaló en su discurso de aceptación de la derrota que entiende este resultado “como un mandato para que todos los parlamentarios de Unidad Demócrata (su partido) fiscalicen adecuadamente la gestión de gobierno”.
“Nos aseguraremos de que no haya más reelecciones, que se cumpla la Constitución, las leyes”, añadió.
Mauricio Loma, residente en Laja, poblado en el altiplano a más de 4.000 metros, dijo luego de votar: “Esperamos que quien gane haga más obras”. Loma se refiere a que la mayor parte de poblados campesinos e indígenas del país no cuentan con servicios básicos como agua o alcantarillado.
Ojo con el narcotráfico
Más allá de eso, hay tres flancos que el nuevo gobierno de Morales deberá empezar a cubrir y por los que fue duramente criticado durante la campaña electoral: la inseguridad, el creciente tráfico de estupefacientes y la pobreza extrema, que aún se mantiene en un muy alto 20 por ciento.
Evo, nacido hace 54 años en una familia aymara y pastor de llamas en su niñez, quiere mantener el control absoluto del Congreso y gobernar sin oposición. Sus críticos temen que el dominio de la Asamblea Legislativa pueda llevar a que el gobierno intente una reforma constitucional para incorporar la reelección indefinida, aunque el mandatario dijo que respetará la Carta Magna, que actualmente prevé una sola reelección consecutiva.
Cinco claves de la victoria
1. Oposición fragmentada
Evo enfrentó a una oposición dividida y fragmentada. Entre los dos candidatos opositores sumados, Samuel Doria Medina y Jorge Quiroga, apenas conseguían anoche poco más de 30%
2. La economía va bien
Evo ha creado un buen clima para los negocios y las finanzas. Según el FMI, Bolivia podría lograr este año un crecimiento del PIB del 6,5 %, el más alto de la región.
3. Empresarios, con Evo
El influyente empresariado de Santa Cruz (este), motor económico del país, en su primer gobierno fue el sector que más se opuso a las políticas del presidente. Hoy, la mayoría está con él.
4. La pobreza baja
En unos 15 puntos porcentuales (de 60 a 45), los gobiernos de Evo Morales han logrado bajar la pobreza en el país, pero aún hay una pobreza extrema del orden del 20 por ciento.
5. Identificación popular
El hecho de ser indígena, igual que el 90 por ciento de la población, le sigue dando a Morales un reconocimiento y una identidad con su pueblo que difícilmente tuvieron los demás candidatos.
‘Un reconocimiento a la gestión’
El aplastante triunfo de Morales es «un reconocimiento a la gestión de gobierno y muestra que la oposición nunca ha tenido una visión de país», según el analista Reymi Ferreira, profesor de la estatal Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz (este).
En tanto, el analista político Rolando Ramos aseveró que tras la aplastante victoria de Morales, «la oposición boliviana debe leer este mensaje y reflexionar. Debe unificarse y renovar los liderazgos».
El presidente y líder cocalero, nacido en el seno de una familia aymara y pastor de llamas en su niñez, podría convertirse el año próximo en el presidente de mayor permanencia en el poder en Bolivia.
Con su nuevo mandato, entre 2015 y 2020, Morales podrá superar el récord de permanencia ininterrumpida en el poder que ostenta el mariscal Andrés de Santa Cruz que gobernó durante 9 años y 9 meses en el siglo XIX.
Además de los dos candidatos principales compitieron en las elecciones el expresidente liberal Jorge «Tuto» Quiroga (9%), Juan del Granado (3%), un ex aliado de Morales, y Fernando Vargas (3%), un indígena amazónico ecologista. Con 10 millones de habitantes, un 62% de la población de Bolivia son indígenas y campesinos.
Temor a una reforma constitucional
La oposición ha cuestionado que Morales volviera a postularse, aunque él alega que debió interrumpir y reiniciar en 2009 su primer mandato (2006-2011) cuando se eliminó la República y se creó el Estado Plurinacional de Bolivia con una nueva Constitución.
Sus críticos temen que el dominio de la Asamblea Legislativa pueda llevar a que el gobierno intente una reforma constitucional para incorporar la reelección indefinida, aunque el mandatario dijo que respetará la Carta Magna, que actualmente prevé una sola reelección consecutiva.
Morales basó su campaña electoral en los logros económicos de su gestión y medidas como la nacionalización de los hidrocarburos en 2006, que le dieron cuantiosos recursos al Estado y le permitieron mejorar la distribución del ingreso en beneficio de sectores populares.
La oposición atacó los flancos más débiles del gobierno como la inseguridad, el creciente tráfico de drogas, una pobreza extrema que se mantiene en el orden del 20%, la desocupación y falta de oportunidades para los jóvenes y la alianza política con Venezuela, Cuba e Irán.
EFE, AFP y REUTERS










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