Nunca en la historia de San Francisco de Macorís y todo el pueblo dominicano una muerte violenta, que no fuese en el ámbito político, había suscitado tanta irritación en los filamentos sensibles de un pueblo, como la ocurrida con la joven estudiante de arquitectura, Lohara Tavárez Rosario.
Las horrorosas imágenes del cuerpo de la joven estudiante universitaria, como resultado de las irracionales torturas y acciones violentas que padeció mientras estuvo secuestrada en la residencia de la señora Elena Marizan, aún navegan con indignación en la memoria colectiva del pueblo francomacorisano.
Hay que recordar que los años a que fue sentenciada la autora intelectual y partícipe directa en los actos de violencia contra Lohara, penosamente tuvo que estar precedido de grandes movilizaciones y protestas en las calles francomacorisanas, que se extendieron por todo el territorio nacional y más allá, para que la justicia diese la cara y no se fugase como había sucedido con pasados hechos de sangre.
Aún así, por las características que envolvieron tan espantoso crimen, llevado a cabo con premeditación, saña y alevosía, es un sentir generalizado en la población que la señora Marizan fue gratificada con una pena de tan solo 20 años.
La Corte encargada de conocer la petición de la Sra. Elena Marizan para que se le conceda la libertad condicional, pautada para el jueves 31/07, debería rechazarla, porque con el solo hecho de la solicitud ya está provocando y removiendo las fibras solidarias del pueblo francomacorisano. Esa señora debe cumplir cabalmente con su condena. No puede ser nuevamente premiada.
¡Ni San Francisco de Macorís ni el país, quieren más caso monstruoso de Lohara!
Julio/2025.











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