Existe un grave error que cometen a diario miles de empresarios, emprendedores y propietarios de Mipymes: pensar que, porque las ventas están altas o porque hay dinero fluyendo en la caja, el negocio ya es exitoso.
La realidad es cruda: muchas empresas que «venden millones» solo están manejando un flujo de efectivo provisional que las mantiene a flote día a día, mientras, en silencio, operan sin ninguna rentabilidad real.
Es común confundir el beneficio con la rentabilidad, pero son conceptos muy diferentes y complementarios:
- El beneficio es simplemente el dinero sobrante tras restar todos los egresos a los ingresos.
- La rentabilidad, en cambio, mide el nivel de rendimiento obtenido sobre el capital que has invertido.
En pocas palabras, la rentabilidad es la que realmente te dice si tu negocio es una buena inversión o un pozo sin fondo. Una empresa no es excelente por el volumen de sus ventas o sus ganancias brutas; es buena cuando demuestra que es rentable y que tiene la capacidad de multiplicar el capital de sus accionistas. Mientras menor sea la inversión requerida para obtener un beneficio, mejor será el proyecto.
¿Sabes cuánto ganaste realmente el mes pasado? Usted probablemente sabe cuánto vendió el año pasado y quizás tenga una idea de cuánto gastó. Pero hágase estas preguntas claves:
- ¿Cuál fue su rentabilidad real?
- ¿Sabe con exactitud cuánto vendió su empresa el mes pasado?
- ¿Conoce cuál fue su ganancia neta?
Medir la rentabilidad es un proceso sencillo, pero lamentablemente muy pocos empresarios se preocupan por calcularlo. Todo dueño de negocio debe exigir y conocer este indicador; en las estructuras corporativas, es responsabilidad directa del gerente financiero reportarlo y presentarlo periódicamente a la alta dirección.
Para asegurar la salud financiera de tu negocio y no caer en la ilusión del volumen de ventas, ten en cuenta estas recomendaciones estratégicas:
- Conoce tu estructura de costos: Compara minuciosamente tus costos con los del mercado. Si logras operar con costos menores a los de la competencia, tu margen de rentabilidad será cada vez mayor.
- Identifica tu punto de equilibrio: Determina el nivel mínimo de ventas necesario para cubrir todos tus costos y gastos sin perder dinero.
- Analiza tus estados financieros: No te limites a guardarlos para fines impositivos; evalúa periódicamente la relación entre los beneficios netos, la inversión y los recursos utilizados.
- Optimiza la gestión operativa: Controla rigurosamente los gastos, busca mantener una alta rotación de inventarios y fortalece el control interno.
- Observa el entorno: Monitorea tu participación de mercado y evalúa factores externos como la tasa de crecimiento poblacional de tu zona.
- Mide antes de invertir: Si vas a ingresar a un nuevo nicho o lanzar un proyecto, evalúa la rentabilidad estimada y compárala con los estándares de la competencia.
El autor es asesor de la empresa de consultoría y capacitación REPSAP International, SRL. Contactos: 809-583-7254 | Santiago y todo el Cibao. Sitio web: www.repsapinternational.com











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