San Francisco de Asís ha sido un personaje universal desde el Siglo XIII, cuando en Italia corrieron voces sobre él y su pensamiento. Por lo tanto, es un hombre que desborda los límites de Asís, su ciudad; de Italia, su Patria y de la Iglesia Católica a quien entregó su vida y su proyecto.
San Francisco no fue un teólogo prolijo al estilo de San Agustín, San Buenaventura o Santo Tomás de Aquino. Él se dedicó a vivir el Evangelio y a enseñarlo con su forma de ser. Escribió relativamente poco y de lo poco que redactó, parte se perdió. Por eso, de sus escritos quedan Las Reglas (la Segunda y Tercera, debido a que la Primera se perdió) escritas para las fundaciones de Frailes y Cánticos (Cántico de las Creaturas) en forma de plegarias y oración, Admoniciones, Epístolas (una parte desaparecida), Exhortaciones a la Penitencia y la Moral. Todos sus escritos tuvieron una fuerte influencia sobre la poesía ascética y la mística del Renacimiento.
El Fraile Francisco Bernardone estuvo en el Vaticano en el 1210. En esa ocasión, el Papa Inocencio III le concedió oralmente la aprobación de su Comunidad. 803 años después, en el 2013, San Francisco vuelve al Vaticano, pero esta vez, regalándole su nombre a Jorge Mario Bergoglio, el nuevo Papa. Tres años después, en el 2016, se dejó sentir nueva vez esta presencia del Santo de Asís en la Ciudad Eterna con la segunda Encíclica bergogliana, llamada Laudato Si’ y dedicada a la Ecología integral, un tema fundamental en la vida de su homónimo. Su título es uno de los versos del Cántico de las Creaturas, que alaba a Dios por toda la creación.
Igual que la conversión del joven Francisco y su rebelión ante su papá, un rico comerciante de telas, al renunciar a sus bienes, abandonando todo y consagrándose completamente a Jesús, así ahora el nuevo Francisco, ante la crisis ambiental del presente y del futuro, el Papa hace un llamado a la conversión ecológica global en la cual cada ciudadano tiene un compromiso particular.
San Francisco de Asís y el Papa Francisco unen sus esfuerzos para defender la naturaleza del mundo y la naturaleza del ser humano. Es un fuerte llamado a los gobernantes y ricos del mundo a eliminar la “cultura del descarte”, a tutelar el derecho del agua, a proteger los ecosistemas, porque la ecología es un don de Dios y una herencia que no debemos destruir; saber que somos simplemente administradores responsables de la creación, del trabajo, la cultura, la persona y la economía. Al estilo de San Francisco de Asís, el Papa llama a todos a ser honestos y buenos. ¡Mano a la obra!
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Bergoglio y Francisco (Primera parte)
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Bergoglio y Francisco (Segunda parte)
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Bergoglio y Francisco (Tercera parte)











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