A lo mejor te has encontrado en el internet, especialmente en YouTube, a algún conferencista o cierto autor conocido expresando lo siguiente: “las tantas leyes o recetas para ser feliz”, o “haz esto y serás feliz”. Pues mira, de antemano es bueno que sepas con toda claridad que la felicidad no es una receta, no es una poción mágica, ni mucho menos unos pasos que debes seguir literalmente, porque si fuera así de fácil, ya todo el mundo sería feliz.
Hay quienes dicen que la felicidad no existe, que solo tenemos momentos felices. Es decir, ocasiones donde podemos compartir, reír, disfrutar con nuestros familiares, amigos y conocidos y nada más. De igual modo, que los instantes felices se dan cuando alcanzamos algún logro. Por ejemplo, cuando nos comunican una buena noticia o cuando nos sucede algo que nos cambia el día de repente…
Sin embargo, el pesimista dirá que es de tontos pensar en la felicidad, porque vivimos metidos en muchas dificultades que nos roban el aliento y nos quitan las ganas de vivir. Que no bien salimos de una cosa, cuando ya entramos en otra. En una etapa de la vida estamos en salud y de repente, ya estamos enfermos. Muchas personas trabajan para tener sus ahorros y sin esperarlo, le viene encima un accidente, tienen que ayudar a sus familiares en algún dilema o viene una y le quita todo lo que ha ganado con tanto esfuerzo. Y justamente son estas cosas y otras, las que hacen que algunos digan: “No existe la felicidad, solo tristeza y dolor”.
Las personas vinculan la felicidad con diversos aspectos: algunos la enfocan en el dinero, en el lujo y en la fama, otros, en acciones benéficas, en el encuentro personal con Dios, en la naturaleza o en el trabajo. En fin, pareciera que la felicidad depende de la manera de pensar de cada ser humano. En otras palabras, el concepto de felicidad que tienes en tu cerebro, y por ende, tu felicidad, depende de aquello con lo que la asocies.
Ahora bien, seamos realistas y luego lancemos estas cuestionantes para que nos sirvan de reflexión, sin importar nuestra mirada sobre la felicidad: ¿nuestra existencia tiene sentido sin la existencia de la felicidad?, ¿si existe la felicidad, por qué es difícil encontrarla?, ¿la felicidad existe para todos o para algunos?, ¿es posible que todos seamos felices?
Seguro aparecerán más preguntas que harán más interesante el debate sobre esta cuestión. Más ideas necesarias para aclarar ciertas dudas filosóficas, religiosas y existenciales que tenemos todos como seres humanos. Pero, quedémonos con un pensamiento general: “la felicidad es otra cosa. Entendiendo por otra cosa, una concepción distinta a lo aprendido en la vida, otra cosa para indicar que es algo más allá de lo puramente racional o emocional.
En definitiva, la felicidad no se define, ni hay fórmula específica para ser feliz. Tampoco podemos decir que la felicidad es una algo que se atrape, porque desde el momento que la dejes de tener en tus manos, dejarás de ser feliz. Entonces, quizás la felicidad sea experiencia, madurez humana y, sobre todo, prudencia ante lo que vamos conociendo. Por eso, la felicidad es otra cosa… en un mundo que nos quiere pintar todo color de rosa.











Discussion about this post