La crisis económica internacional que se expresa en la actualidad bajo un incremento de precios de commodities, disrupciones en el transporte de carga internacional y dislocamiento de la cadena de suministro global, ya comienza a generar preocupaciones en los gobiernos de América Latina y el Caribe (ALC) y el mundo, ante los grandes desequilibrios fiscales que tendrán que enfrentar en un escenario de desaceleración del crecimiento mundial. En ese sentido, impulsar políticas de consolidación fiscal para aumentar los ingresos y reducir los gastos será una tarea inminente para recuperar la capacidad de respuestas de los gobiernos.
En este contexto económico global, la República Dominicana se presenta con debilidades estructurales en el plano de la recaudación y los compromisos de deuda pública; la presión tributaria es estructuralmente baja (12.6% PIB 2020), a lo que se añade una deuda consolidada de 62.7% del PIB en 2021, que reduce el espacio presupuestario para gastos sociales y de capital.
A lo anterior se añaden distorsiones de política tributaria de impostergable abordaje, y que en parte es causante de que RD$285,688.7 millones (4.9% del PIB 2022) sean destinados a exenciones fiscales sin aparente control y fiscalización para el año 2022. Del total de este sacrificio fiscal, el ITBIS representa el 2.8% del PIB, lo que unido a un 43% de evasión que la misma administración tributaria admite, erosiona la capacidad de recaudación del principal impuesto del país.
¿Qué hacer para consolidar las finanzas públicas con sostenibilidad y equidad fiscal?
Recientemente, un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y su equipo técnico, propuso la medida de política tributaria del IVA Personalizado, en nuestro caso ITBIS Personalizado, en lugar de la solución ineficiente, regresiva y distorsionadora de aplicación “universal” actualmente vigente en el país, donde tanto contribuyentes de ingresos bajos y altos se benefician indistintamente de las exoneraciones del ITBIS.
En este estudio, se estima que, del total de exenciones del ITBIS en el país, los deciles de más alto ingreso (7 al 10), se benefician del 48.1% del gasto tributario por el consumo exento, lo que denota la ineficiencia e inequidad en la focalización de esta política en el país, lo que invita a un replanteamiento de esta con la finalidad de redirigirla en su efecto para que quienes más se beneficien sean los estratos de bajos ingresos.
Con la aplicación del ITBIS Personalizado, que focalizaría a través del uso de la misma red de protección social usando la misma tarjeta de débito, se acreditaría el ITBIS pagado en consumo de bienes exentos en establecimientos comerciales. Los deciles de ingresos (5-10), pagarían una proporción progresiva del impuesto o su totalidad para el caso del decil 10, incrementando la potencialidad recaudatoria del ITBIS, y facilitando la administración de su recaudación con lo que se reducen los espacios para la evasión del impuesto. Esto debe ir unido al desarrollo de la factura electrónica en transacciones económicas; en definitiva, plantearía un cambio radical con el modelo actual y una apuesta a la administración tributaria en línea y de explotación de datos masivos.
De personalizar el ITBIS, la República Dominicana avanza en la corrección de la regresividad del ITBIS, pero además en la eficiencia recaudatoria al incrementar 1.25% del PIB en recaudación adicional según cálculos simulados del BID. Tomar nota, esta es una medida que pudiera considerarse para próximas discusiones de una reforma fiscal que cumpliría con dos principios elementales de tributación que por lo general están contrapuestos: eficiencia vs equidad.











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