“El liderazgo no es sinónimo de dominación, sino el arte de convencer a la gente de que colabore para alcanzar un objetivo común” (Goleman, 2013)
El liderazgo puede entenderse como la capacidad de influir, motivar y permitir a otros contribuir hacia la efectividad y éxito de las organizaciones de las cuales son parte. Se trata de una cualidad esencial en cualquier ámbito, ya que implica guiar a un grupo hacia la consecución de objetivos comunes, considerando tanto el bienestar del equipo como los resultados a alcanzar. El liderazgo, a su vez, desempeña un papel crucial en todas las áreas de la sociedad, ya sea en el ámbito político, empresarial, educativo, comunitario o familiar.
En el contexto de una escuela Montessori del siglo 21, el liderazgo requiere características específicas, adaptadas a los principios y necesidades de este modelo educativo. La pedagogía Montessori se centra en el aprendizaje autodirigido del estudiante, el aula como una comunidad y el educador como un observador y guía más que como un transmisor tradicional de conocimiento.
Por tanto, el liderazgo en estas escuelas debe enfocarse en fomentar un entorno donde tanto educadores como estudiantes se sientan empoderados para tomar decisiones y asumir la responsabilidad de su aprendizaje y enseñanza, respectivamente, debe promover la construcción de una comunidad de aprendizaje sólida, donde los valores de respeto, empatía y apoyo mutuo sean fundamentales y ante un mundo en constante cambio, debe estar abierto a la innovación, ser flexible y adaptarse a nuevas ideas y tecnologías que apoyen el método y mejoren el aprendizaje de los estudiantes con una visión clara y a largo plazo que guíe la evolución de la escuela, asegurando que esta se mantenga fiel a los principios Montessori mientras se adapta a las demandas del siglo 21. A decir de los jesuitas: “…la capacidad de innovar, de permanecer flexibles y adaptables, de fijar metas ambiciosas, de pensar globalmente, de actuar con rapidez, de asumir riesgos.” (Lowney, 2004) es la actitud mental y comportamiento por asumir en los “ambientes turbulentos” de estos tiempos.
Un liderazgo efectivo implica también promover y facilitar el desarrollo profesional continuo de los educadores, para asegurar que estén al tanto de las mejores prácticas y avances en la educación Montessori y más allá.
En un artículo de la revista American Montessori Society, “Montessori en Carolina del Sur: ¿auténtica o no?” (RIGA, 2019) muestra una investigación publicada en el 2019 de un estudio en más de 315 aulas de escuelas públicas de Carolina del Sur (aproximadamente con 7,500 estudiantes), el cual arrojo una alta fidelidad de la aplicación del método en el entorno investigado, con la conclusión de que: Es importante proporcionar formación y capacitación adecuada a los docentes y directores (…) sobre los principios y las prácticas Montessori. (…) La capacitación debe abordar tanto los aspectos teóricos como prácticos de la metodología Montessori, y brindar a los docentes y directores las herramientas y los recursos necesarios para implementar eficazmente el enfoque en sus aulas.
El liderazgo desde la perspectiva de la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en el siglo XVI, ha desarrollado y promovido un enfoque distintivo del liderazgo basado en principios espirituales, éticos y humanistas, este enfoque hace énfasis en el servicio y la justicia social, la perspectiva jesuita promueve un liderazgo orientado al servicio desinteresado y a la defensa de la justicia social.
La frase “quien no sirve para servir no sirve para vivir” atribuida a la Madre Teresa de Calcuta monja católica y misionera de origen albanés, resume este principio de liderazgo.
Desde sus inicios, los jesuitas se dedicaron a la educación y formación de líderes en una amplia variedad de disciplinas. Crearon numerosas escuelas y universidades, promoviendo una educación integral que abordaba tanto el desarrollo intelectual como el espiritual y ético de los estudiantes. Este enfoque educativo contribuyó al desarrollo de líderes con una perspectiva holística, capaces de comprender y abordar de manera efectiva los desafíos sociales, políticos y espirituales. A través del discernimiento, la reflexión y la acción, han logrado responder a los desafíos y críticas de manera constructiva, manteniendo su compromiso con la educación, la justicia y el servicio a los demás.
Según la experiencia de la Maestra Ana María García (García, 2024) es importante ejercer un “liderazgo desde la pregunta” esto garantizaría el principio de que “El liderato lo define no solo la magnitud de la oportunidad sino también la calidad de la respuesta” por tanto es importante validar la acción con una pregunta.
Analizando el liderazgo desde la perspectiva de las escuelas tradicionales se encuentra que suelen seguir un modelo de liderazgo más jerárquico y centralizado, en este contexto, las decisiones suelen tomarse en los niveles superiores de la administración y luego se comunican al personal docente y a los estudiantes, suele enfocarse en lograr objetivos académicos cuantificables, como los puntos de los exámenes y la cantidad de graduandos, las políticas y los currículos tienden a ser uniformes para todos los estudiantes, buscando una cierta homogeneidad en la educación, el estilo de liderazgo puede ser más directivo, con énfasis en el cumplimiento de normas y regulaciones.
Esto lo explica de manera genial el Doctor en educación Henry Giroux cuando dice: “La educación es siempre política y el tipo de pedagogía que se usa tiene mucho que ver con la cultura, la autoridad y el poder. La historia que contamos o el futuro que imaginamos se refleja en los contenidos que enseñamos. La pedagogía tal y como está planteada ataca en lugar de educar. Es un sistema opresivo basado en el castigo y en la memorización, que persigue el conformismo, Hay que desarrollar otros métodos que formen alumnos capaces de desafiar las prácticas antidemocráticas en el futuro”. (Giroux, s.f.)
Por otro lado las escuelas Montessori, adoptan un enfoque educativo basado en la autonomía del estudiante, el aprendizaje práctico y un ambiente preparado pero flexible, el liderazgo tiende a ser más distribuido, con docentes, padres y administradores trabajando juntos en la toma de decisiones, se prioriza el desarrollo social, emocional, físico e intelectual del niño, más allá de los logros académicos tradicionales, se valora la individualidad de cada estudiante, adaptando los métodos de enseñanza a sus necesidades y ritmos de aprendizaje, adoptan un enfoque más facilitador, guiando y apoyando a los docentes y a los estudiantes en su proceso de aprendizaje.
Las escuelas Montessori favorecen una estructura de liderazgo más plana y colaborativa, se inclina hacia la adaptación y la personalización, se promueve la alegría, proteger al equipo, escucha de calidad, humildad, entusiasmo y gozo.
Cabe mencionar que estas diferencias son generalizaciones y pueden variar dependiendo de la escuela específica y su administración. Además, algunas escuelas tradicionales están adoptando enfoques más holísticos e integradores, mientras que algunas escuelas Montessori pueden implementar prácticas más estructuradas en ciertos contextos.
Bibliografía
- García, A. M. (9 de Marzo de 2024). Conferencia en Curso de Directores Montessori INE 2024: Liderazgo. San Juan, Puerto Rico.
- Giroux, H. (s.f.). Web del Maestro cmf. Recuperado el 18 de noviembre de 2023, de WMCMF: https://webdelmaestrocmf.com/portal/henry-giroux-los-docentes-son-unbien-comun-y-merecen-mas-respeto-que-un-banquero-o-un-ejecutivo/
- Goleman, D. (2013). LIDERAZGO El poder de la inteligencia emocional. Barcelona (España): Ediciones B, S.A.
- Lowney, C. (2004). El Liderazgo al estilo de los Jesuitas. Bogota (Colombia): Grupo Editorial NORMA.
- RIGA, B. C. (2019). Montessori en Carolina del Sur: ¿auténtica o no? AMERICAN MONTESSORI SOCIETY.











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