El entusiasmo generado por las elecciones del 5 de noviembre se ha concentrado en siete estados: Pensilvania, Carolina del Norte, Georgia, Michigan, Nevada, Arizona y Wisconsin.
A menos de un mes de las elecciones, la campaña de Kamala Harris, por ejemplo, no ha hecho ni un mitin político en Nueva York. Aunque la campaña de Donald Trump visitó Long Island el mes pasado y generó mucho entusiasmo entre sus seguidores, lo más probable es que todos esos votos de los seguidores de Trump se los va a llevar Kamala Harris y el partido Demócrata.
La posibilidad de que el candidato de la oposición se lleve tu voto, no es buen incentivo para votar. Sin embargo, eso es lo que sucede en la mayoría de los Estados en la nación Americana. El candidato que gane la mayoría de los votos, en el estado donde tu vives, se lleva todos los votos de ese estado. Incluyendo los votos del partido contrario. “El ganador se lo lleva todo” es la manera de explicarlo.
EL VOTO ELECTORAL Y NO EL VOTO POPULAR ES LO QUE DETERMINA EL GANADOR DE LAS ELECCIONES.
El voto electoral es el número de votos asignado a cada estado, basado en el número de representantes que este tenga en el congreso. Este número cambia cada diez años dependiendo de los cambios en la población revelados por el censo.
En las elecciones de este año, por ejemplo, Nueva York tiene 26 miembros en la cámara de representantes y 2 miembros en el senado. Un total de 28 votos electorales. Es importante resaltar que el senado sólo tiene 100 miembros pues cada estado, sin importar el número de habitantes, tiene dos senadores.
El número total de miembros en el congreso son 535. Para ganar las elecciones un candidato solo necesita 270 votos electorales.
El hecho que el ganador del voto popular se lleve todos los votos electorales del estado, hace de las elecciones estadounidenses sean poco democráticas. Además puede ser un contribuyente a la apatía que muchos expresan, particularmente cuando viven en un estado donde el partido opositor tiene mayoría y constantemente se lleva todos los votos.
Al igual que Nueva York, estados como California, con 54 votos electorales y Texas con 40 votos, han visto muy poca actividad política en este ciclo electoral. En el caso de Nueva York y California, el partido Demócrata tiene prácticamente asegurado la mayoría de los votos. Así que el partido azul no va a gastar energía o recursos haciendo campaña en estados donde el gran número de personas están registradas con el partido y consistentemente votan demócrata.
La misma lógica se aplica a Texas que en las últimas elecciones votó consistentemente por el partido Republicano. Trump está seguro que el estado está en la columna roja. En este ciclo, Harris no ve la posibilidad de ganar este. Así que ambos candidatos enfocan sus campañas en los estados indecisos.
¿QUÉ SON LOS ESTADOS INDECISOS?
Un estado que puede ser ganado por cualquiera de los candidatos por el alto número de personas indecisas.
Un estado sólidamente Republicano o Demócrata en estas elecciones puede convertirse en un estado indeciso en las próximas. Todo depende del margen de votación por el que pierda el partido opositor. En las elecciones de 2016, Donald Trump ganó el estado de Pensilvania por un margen de un 0.72%.
En 2020 Joe Biden ganó en Pensilvania con menos de un 2% de la votación. En esta campaña presidencial este es uno de los estados más visitados y claves para ambos partidos.
Los siete estados indecisos en estas elecciones son los que reciben toda la atención y el dinero que gastan las campanas. Esto convierte a los ciudadanos del resto de la nación solamente en espectadores.
EL GANADOR DEL VOTO POPULAR CON FRECUENCIA PIERDE LAS ELECCIONES
En las elecciones del 2016, Hillary Clinton sacó cerca de tres millones de votos por encima de Donald Trump. Sin embargo, Trump ganó el voto electoral y fue juramentado presidente. En las elecciones del 2000, Al Gora, el candidato demócrata, sacó más de medio millón de votos por encima de George W. Bush quien finalmente fue juramentado presidente.
Este fenómeno puede que se repita en estas elecciones pues aunque el voto popular de los estados grandes, como California y Nueva York favorece a los demócratas, los estados pequeños tienen una ventaja fenomenal en el senado. Es que en el senado, todos los estados tienen garantizados el mismo número de senadores.
California con casi 40 millones de habitantes tiene la misma cantidad de votos electorales, en el senado, que el estado de Montana con menos de dos millones de habitantes. ¿Dónde está la democracia en este sistema?
Otro problema es el de los “electores”, aquellas personas que depositan los votos de cada estado y que no tienen la obligación de respetar el voto popular. En el 2016 cuatro electores, tres del estado de Washington y uno del estado de Colorado, violaron la voluntad popular y depositaron sus votos por Colin Powell, quien no estaba en la boleta. Estos electores representaban estados donde Hillary Clinton habia ganado el voto popular.











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