Fue necesario la creación de una ordenanza para poner un alto a las acciones docentes que están dañando la reputación de los que enseñan y exponiendo de manera vergonzosa e irresponsable a quienes aprenden.
Enhorabuena la Ordenanza 011-2026 viene a reconducir la conducta docente que, en los últimos tiempos, puede ser catalogada como desafiante ante el ministerio de educación, maestros haciendo live en el aula, publicando el pase de lista y hasta mofándose de sus estudiantes por sus nombres o por traer la asignación lista; todo para ganar views y hacerse llamar creadores de contenido, nada más lejos de la realidad.
El uso y abuso de los electrónicos en los centros educativos públicos y privados, así como la modalidad de la comunicación docente-estudiante, es tratada en dicha ordenanza y se establece que solo por los canales que la dirección del centro ofrezca y valide el docente puede comunicarse con las familias de los estudiantes; se ordena a los equipos de gestión hacerse eco de supervisar, observar y documentar el comportamiento docente ante estas situaciones.
El uso del celular personal del docente queda restringido y, en caso de hacerlo, debe permanecer en silencio, solo cuando alguna actividad pedagógica requiera de la utilización del mismo debe hacerse bajo la aprobación previa; es aquí donde el docente debe asumir un rol de liderazgo, vigilancia y ética, con su grupo de trabajo, la escuela no es una cárcel, no es una red social y siempre ha sido un espacio común en el que se regulan conductas y se aplican normas internas que luego favorecen el desarrollo en el exterior de la vida, ya sea alumno o docente.
Se acabó para los docentes subir a sus estados en redes con la eufórica foto de la “cervecita fria”, la foto superestrella en el colmadón o la frase de hoy es viernes y el cuerpo lo sabe con el pretexto de que esa es su vida privada”, pues establece que el docente debe ser un modelo de conducta digital, dentro y fuera de las redes sociales.
De una redacción sencilla, pero directa, indica que cada centro educativo deberá crear un protocolo interno sobre el uso de dispositivos tecnológicos e incluirlo dentro de su manual de convivencia. Hay una actualización valiosa, ya que el MINERD reconoce el acoso cibernético y lo ubica en la categoría de falta muy grave.
Si los docentes para hacerse viral necesitan de los estudiantes, entonces ¿el talento es del docente… o del estudiante?











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