Durante décadas, San Francisco de Macorís y la región del Cibao se caracterizaron por las familias numerosas y por una cultura profundamente vinculada a la vida familiar. Sin embargo, esa realidad comenzó a cambiar.
Cada vez más parejas postergan la maternidad y la paternidad mientras procuran alcanzar estabilidad económica, desarrollar sus carreras profesionales, emprender negocios o consolidar proyectos personales antes de formar una familia.
El alto costo de vida, los cambios sociales, el acceso a la educación y las nuevas responsabilidades laborales también influyen en la decisión de tener hijos a edades más avanzadas o de conformar familias más pequeñas.
Esta tendencia forma parte de un fenómeno mundial que ya se refleja en la República Dominicana. De acuerdo con las estadísticas vitales nacionales, los nacimientos registrados en el país pasaron de 174,144 en 2021 a 123,759 en 2025, lo que representa una disminución cercana al 29 %.
La reducción también se observa con fuerza en el ámbito local. Según el Compendio de Estadísticas Vitales 2021-2025 de la Oficina Nacional de Estadística, los nacimientos ocurridos en la provincia Duarte pasaron de 5,044 en 2021 a 3,488 en 2025, una disminución de 30.8 %. En San Francisco de Macorís bajaron de 4,688 a 3,121 durante el mismo período, lo que representa una reducción de 33.4 %. Las cifras corresponden al lugar donde ocurrió el nacimiento y no necesariamente al municipio de residencia de la madre.
Aunque la cantidad de nacimientos registrados u ocurridos no equivale exactamente a la tasa de fecundidad ni permite explicar por sí sola todas las causas del fenómeno, la reducción constituye una señal demográfica que merece atención por sus posibles efectos sociales, económicos y sanitarios.
La realidad de San Francisco de Macorís y la provincia Duarte hace este tema especialmente relevante. Según el X Censo Nacional de Población y Vivienda de 2022, el municipio de San Francisco de Macorís superaba los 200,000 habitantes, mientras que la provincia Duarte contaba con más de 308,000.
La provincia constituye uno de los principales motores económicos, comerciales, agrícolas y educativos de la región Nordeste. Sin embargo, el crecimiento económico no necesariamente se traduce en una mayor cantidad de nacimientos.
A medida que aumentan el acceso a la educación, las oportunidades profesionales, las responsabilidades laborales y las aspiraciones personales, muchas personas retrasan la decisión de formar una familia.
También influyen la migración, la movilidad laboral y la salida de hombres y mujeres jóvenes hacia otras ciudades o países en busca de mejores oportunidades. Estos procesos modifican la composición de los hogares y pueden incidir en las decisiones reproductivas de la población.
La fertilidad también debe planificarse
Ante este escenario, la medicina reproductiva deberá ampliar su papel. Ya no puede ser vista únicamente como una alternativa para las parejas que enfrentan dificultades para lograr un embarazo.
También debe contribuir con la educación, la orientación temprana, la evaluación de factores de riesgo y la planificación responsable del proyecto familiar.
En una ciudad dinámica como San Francisco de Macorís, donde muchas personas emprenden, estudian, emigran o priorizan su estabilidad financiera, la salud reproductiva debe comenzar a formar parte de la planificación de vida desde edades más tempranas.
Esto no significa que todas las personas necesiten tratamientos o procedimientos de preservación de la fertilidad. Significa que deben contar con información confiable para tomar decisiones conscientes y oportunas.
La edad constituye uno de los factores que pueden afectar la capacidad reproductiva, especialmente en la mujer, pero la fertilidad no es una responsabilidad exclusivamente femenina.
Los factores masculinos también pueden influir en las dificultades para concebir. Por esta razón, la evaluación y el cuidado de la salud reproductiva deben asumirse como una responsabilidad compartida de la pareja.
La medicina reproductiva puede ofrecer herramientas para evaluar riesgos, orientar decisiones y, en determinados casos, preservar las posibilidades reproductivas. Sin embargo, ningún procedimiento representa una garantía absoluta de embarazo, por lo que la información y la valoración médica oportuna resultan fundamentales.
La gran pregunta para San Francisco de Macorís y el Cibao ya no debe limitarse a: “¿Por qué tenemos menos hijos?”, sino avanzar hacia otra interrogante:
¿Estamos protegiendo nuestra fertilidad a tiempo?
Desde Fertility Team SFM entendemos que el futuro de la medicina reproductiva no consiste solamente en ayudar a las parejas a lograr un embarazo.

También implica educar a toda una región sobre la importancia de cuidar la salud reproductiva, conocer los factores que pueden afectarla y planificar el proyecto familiar antes de que el tiempo se convierta en un obstáculo.
Los próximos años podrían marcar un cambio importante en la manera en que la población de San Francisco de Macorís y el Cibao comprende la fertilidad: no como un tema lejano o exclusivo de quienes enfrentan infertilidad, sino como una parte esencial de la salud integral y de la planificación de vida.
El autor es Ginecólogo Obstetra y especialista en medicina reproductiva. Director de el centro especializado en medicina reproductiva Fertility Team SFM está ubicado en la Calle Imbert #58, casi esquina El Carmen, San Francisco de Macorís.











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