San Francisco de Macorís.— La coincidencia entre el fallecimiento de monseñor Jesús María de Jesús Moya y la celebración de san Carlos Borromeo, reconocido como patrono de los catequistas y los seminarios, fue evocada durante sus honras fúnebres como un hermoso símbolo de una de las misiones que más marcaron su ministerio: la formación de futuros sacerdotes.
El padre Ángel Díaz Gil, vicario de Pastoral de la Diócesis de San Francisco de Macorís, destacó esta relación al recordar una observación del padre Isaac García sobre la fecha de la partida del obispo emérito.
«Monseñor Moya fue un apasionado de la formación sacerdotal y siempre veló por el seminario», expresó Díaz Gil ante los presentes en la catedral Santa Ana.
Al reflexionar sobre aquella providencial coincidencia, el sacerdote manifestó: «¿Qué más podría pedir que morir precisamente el día del patrono de los seminarios y de los catequistas?».
En honor a ese inquebrantable compromiso que sostuvo en vida, el sacerdote explicó que las ofrendas y muestras de solidaridad entregadas en su memoria serán canalizadas para continuar apoyando la preparación de quienes asumirán el servicio sacerdotal, perpetuando así la obra que tanto amó.
Díaz Gil también agradeció las sentidas manifestaciones de condolencias y la presencia de los obispos que acompañaron a la comunidad durante la celebración eucarística. Durante su intervención, anunció que los restos de monseñor Moya serían sepultados en la cripta ubicada en la parte posterior de la catedral, al finalizar la misa exequial.











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